La razón de la sinrazón
Quien sea que la haya concebido, nos dejó un retruécano que la retórica permite reconstruir de manera diferente, tal y como lo corrobora la enciclopedia electrónica: “¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”
La inteligencia de obnubila, se nubla, se ofusca cuando no existe libertad. En la frase que da origen al título de mi columna de hoy, se esconde, ni duda cabe, el sentimiento más auténtico que tenemos los seres humanos: el amor.
El amor, el amor real, el verdadero, es auténtico, no entiende razones ni fundamentos, simplemente existe. Una vez uno de mis hijos me preguntó cómo podría saber si estaba enamorado. Mi respuesta fue simple: vas a sentir el amor cuando lo sientas.
Luego sobreviene la siguiente cuestión que planteaba párrafos arriba: ¿siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

















