Esta semana la Universidad de Guadalajara ha dado un paso histórico en la construcción de una institución más igualitaria y representativa. Por primera vez en sus 230 años de historia, la máxima casa de estudios de Jalisco será liderada, en su mayoría, por mujeres: de las 20 rectorías de centros universitarios y el Sistema de Educación Media Superior, 12 estarán encabezadas por rectoras. Esta decisión, impulsada por la rectora general Karla Planter Pérez -ella misma la primera mujer en ocupar ese cargo-, marca un antes y un después en la vida universitaria y coloca a la UdeG como referente nacional en la búsqueda de la paridad de género en espacios de decisión estratégica.
La integración de liderazgos femeninos en las rectorías no es un simple cumplimiento de cuotas, sino el reconocimiento del talento, la trayectoria y la capacidad de las mujeres universitarias. Académicas de amplia experiencia han sido ratificadas en sus cargos, mientras que nuevos perfiles llegan a fortalecer la pluralidad y diversidad de la institución. Este equilibrio rompe con décadas de hegemonía masculina y responde a una demanda social impostergable: la equidad sustantiva en todos los niveles de la vida pública y académica.
Sin embargo, alcanzar la paridad es solo el primer paso. El verdadero reto para la UdeG será consolidar una cultura institucional que no solo permita, sino que fomente, el desarrollo de liderazgos diversos y plurales. La universidad debe sensibilizar y concientizar a su comunidad para superar prejuicios y estigmas, y crear ajustes razonables que garanticen la inclusión y la igualdad de oportunidades para todas las personas. La equidad de género debe traducirse en políticas, planes y presupuestos que fortalezcan la participación de mujeres y hombres en condiciones de igualdad real.
Esta nueva composición del Consejo de Personas Rectoras abre oportunidades únicas para la UdeG. Por un lado, la diversidad de perspectivas puede enriquecer la toma de decisiones y la gestión universitaria. Por otro, la institución se posiciona como un modelo para otras universidades públicas del país, mostrando que la paridad no sólo es posible, sino deseable y necesaria para enfrentar los retos contemporáneos.
La UdeG tiene ante sí la oportunidad de liderar en temas como la innovación educativa, la inclusión social, la transferencia tecnológica y la responsabilidad social universitaria. La presencia de mujeres en espacios de decisión estratégica es la materialización de nuevas agendas y enfoques para abordar los problemas más apremiantes de nuestro tiempo: desde la desigualdad hasta los desafíos globales de la educación y el desarrollo sostenible.
La elección de rectoras y rectores en la UdeG, con una mayoría de mujeres inédita, es motivo de celebración y de reflexión. Como siempre, el reto ahora es conseguir resultados concretos, seguir en el camino de una universidad más justa, igualitaria y conectada con su tiempo. Solo así, la universidad podrá cumplir su misión de formar ciudadanas y ciudadanos críticos y comprometidos, capaces de transformar su entorno y de construir una sociedad más equitativa para todos, es decir, de estar a la altura de su tiempo.