En la presente semana el Presidente de Allende el rio bravo baleó, como es su costumbre, a nuestro país, festejando la invasión de su ejercito de las barras y estrellas a nuestro territorio despojándonos de más de la mitad de nuestra superficie territorial, con las consecuencias de perder excelentes tierras de labor, pastizales, minas, rios etc. , obligándonos ademas, a firmar un ominoso tratado de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848, que imponía al gobierno mexicano aceptar la pérdida del territorio ocupado por los Estados Unidos, fijando la frontera entre en el rio bravo; se estipuló la cantidad de $15 millones de dólares como pago por esas tierras (que era un pírrica cantidad que no cubría ni con mucho el valor real) .
Por cierto, aunque se le achaca al General Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón 🇲🇽 la firma de ese tratado, lo cierto es que el General no participó en el armisticio; ni firmó el tratado de Guadalupe Hidalgo. Dicho documento fue autorizado por el entonces Presidente interino de México Manuel de la Peña y Peña.
Así las cosas, dicho festejo del hombre naranja encendió el espíritu patrio trayendo como respuesta inmediata qué la Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos Claudia Sheinbaum se enganchara y respondiera a su homólogo gabacho, diciendo que ella no era Santa Ana. ( error , como ya se dijo ).
Aunque en efecto, dicha mención ya había hecho el daño, calando hondo en el sentimiento de los mexicanos que lo tomaron como una burla a nuestra soberanía, ( que en realidad lo es ) abriendo una herida que se suponía ya estaba cerrada. Empero, como yo si tengo memoria histórica, les digo a mis connacionales que no sufran y en cambio se regodeen ya que nosotros también tenemos de que burlarnos.
Solo es cuestión de saber un poco de historia. Pues bien, nuestro país a través del revolucionario Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa, el 9 de marzo de 1916 incursionó en el territorio despojado a los mexicanos, llegando hasta el pueblo de Columbus, Nuevo México, donde estaba un destacamento de caballería del ejercito de los Estados Unidos, dándose un enfrentamiento sangriento entre soldados, revolucionarios y civiles con muertos en todos los bandos.
Esta afrenta generó la ira gringa que lastimó el orgullo herido, motivo por el que mandaron a su condecorado General Pershing a suelo mexicano, para perseguir y/o atrapar o asesinar al irreverente Pancho Villa . La incursión fracaso y el general se tuvo que regresar con las manos vacías, sin lograr el objetivo y con la pena a cuestas.
Otro dato: los misiles de guerra del ejercito de USA, que estuvieron de moda en los 80’s se llamaban Pershing en “honor” de este general. Así pues, también nosotros tenemos qué festejar y bulear como acostumbra el innombrable.
Es más declaró que sea un festejo nacional con toritos, castillos y cuetes de todos colores y sabores y que doblen las campanas de libertad en todas las plazas de armas de todos los Municipios. Para eso y mas sirve la historia.