Defender la democracia
En las democracias representativas, que son las formas de gobierno predominantes hoy día, las decisiones son tomadas por representantes que deciden lo que los ciudadanos deben hacer como lo que no pueden hacer y los coaccionan para que acaten esas decisiones.
Así, el problema se vuelve más fácil de dilucidar si en el diseño institucional definimos qué instituciones precisamente permiten al gobierno gobernar y cuáles consiguen que la sociedad controle esos gobiernos.
Y en el largo recorrido por lograr este objetivo, el de la construcción de normas que garanticen la verdadera representatividad, hemos transitado lo mismo por el despotismo, monarquía e incluso la democracia, hasta arribar a la denominada democracia representativa.
Se optó por esta forma de gobierno preponderantemente porque al menos teóricamente es la que mejor garantiza que los representantes estén en condiciones de gobernar y los ciudadanos en la de vigilar que lo hicieran bien y pusieran a salvo los intereses de la sociedad.
Al final, las piezas rotas de la democracia a que alude Przeworski tendrán la oportunidad de la certidumbre para restaurarlas y, defender toda forma de democracia es la principal lección que dan los ciudadanos estadounidenses alrededor del mundo.
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