Ay mis chichis
Isadora Escobedo
Acudí a la cita bastante apesadumbrada, pero decidida a no pensar en el dolor y la incomodidad que narraban otras mujeres. Sabía que me aplastarían mis queridas chichitas, que no había alternativa, ni marcha atrás.
En el consultorio fui tratada con delicadeza y respeto. Decidí confiar y dejarme llevar. Me quité la blusa, el top, los pircings y me preparé para el suplicio.
La enfermera accionó la máquina y la prensa empezó a moverse. Tuve terror, pero respiré hondo y me contuve preparándome para aguantar. Empecé a sentir la compresión que, en mis pesadillas, culminaría en una explosión solar…
Entonces, y antes de la catástrofe, la máquina se detuvo y la presión cedió.
Cambié la posición y se repitió la operación.
Una semana después la doctora llamó pidiéndome que completara el estudio con un ultrasonido pues se detectó la presencia de 2 quistes e inflamación en ganglios.
Desde entonces cuento con frecuencia mi experiencia animando a mis amigas a no postergar la mastografía, que por tranquilidad y responsabilidad, resulta la mejor alternativa para detectar a tiempo el cáncer de mama, la principal causa de muerte entre las mexicanas.
Isadora Escobedo Contreras
isadoraescobedo@gmail.com

















