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Análisislunes, 17 de octubre de 2022

Ay mis chichis

Isadora Escobedo

Acudí a la cita bastante apesadumbrada, pero decidida a no pensar en el dolor y la incomodidad que narraban otras mujeres. Sabía que me aplastarían mis queridas chichitas, que no había alternativa, ni marcha atrás.

En el consultorio fui tratada con delicadeza y respeto. Decidí confiar y dejarme llevar. Me quité la blusa, el top, los pircings y me preparé para el suplicio.

La enfermera accionó la máquina y la prensa empezó a moverse. Tuve terror, pero respiré hondo y me contuve preparándome para aguantar. Empecé a sentir la compresión que, en mis pesadillas, culminaría en una explosión solar…

Entonces, y antes de la catástrofe, la máquina se detuvo y la presión cedió.

Cambié la posición y se repitió la operación.

Una semana después la doctora llamó pidiéndome que completara el estudio con un ultrasonido pues se detectó la presencia de 2 quistes e inflamación en ganglios.

Desde entonces cuento con frecuencia mi experiencia animando a mis amigas a no postergar la mastografía, que por tranquilidad y responsabilidad, resulta la mejor alternativa para detectar a tiempo el cáncer de mama, la principal causa de muerte entre las mexicanas.

Isadora Escobedo Contreras

isadoraescobedo@gmail.com

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