Poder Judicial: anulado de facto
El todavía presidente de la República y sus aplaudidores celebran la aprobación de la reforma judicial, el resto del país está preocupado, incluyendo empresarios y los socios comerciales del TLCAN.
Fue un espectáculo penoso seguir las sesiones tanto en la cámara de diputados como en la cámara de senadores. Fue una gala de cinismo y autoritarismo de la parte oficialista.
Previo a la sesión en la cámara de diputados, una jueza y un juez federal habían otorgado una suspensión provisional, la primera para evitar que la iniciativa se discutiera en el Congreso y la segunda para evitar que se enviara a los estados para su ratificación, lo que se conoce como el Constituyente.
En el Senado el espectáculo fue bochornoso; a la vista de todo mundo se escenificó la traición de un senador de Veracruz y la supuesta detención y desaparición de otro de Campeche. No menciono sus nombres porque como a muchos de mis lectores, nos produce asco.
El oficialismo operó de una manera burda, sucia, enlodando y enmierdando el proceso legislativo; el oficialismo dejó sus heces regadas por todos lados sin importarles absolutamente nada, simplemente actuando como zombis de la 4t.
La Reforma Judicial no va a corregir absolutamente ninguno de los vicios de la impartición de justicia, al contrario, los exacerbará y generará otros de mayor calado, al tiempo. Lo único cierto es que Morena y el gobierno serán los que controlen al PJ. Siempre fue esta la intención del presidente, además de cumplir con venganzas personales.
Envueltos en el discurso populista el oficialismo desafía al estado de Derecho y pasa por encima de las suspensiones de los jueces.
La última suspensión otorgada por un juez del segundo distrito de Colima puso un freno a la publicación de la reforma en el periódico oficial programada para el 15 de septiembre; obviamente el gobierno y el Congreso hicieron caso omiso a dicha suspensión y el presidente pudo festejar su pírrico triunfo el día que él mismo determinó.
Es cierto que ningún amparo procede sobre el contenido de cualquier reforma constitucional, pero si puede proceder por violaciones al procedimiento constitucional en la aprobación de las mismas.
En realidad, lo que YA estamos viviendo es la toma por asalto del Poder Judicial por parte de los otros dos poderes; el desconocimiento de facto de cualquier resolución que afecte al Ejecutivo o al Legislativo, la anulación de uno de los poderes del estado y el sometimiento de la justicia a la voluntad del ejecutivo.
Tal y como están las cosas ya no importa si el proceso legislativo cumple con los requisitos constitucionales, aunque no los cumpla ya no hay en este momento ante quien recurrir en caso de violaciones al proceso. Ciudadanos y ciudadanas estamos indefensos ante el poder. El Poder Judicial está anulado.
Y en el colmo de cinismo dirán que es por mandato del pueblo.
Septiembre de 2024 pasará a la historia como un mes trágico para nuestra incipiente democracia, un mes muy triste para México.














