Guardando las apariencias
Manantial
Mayta
Mónica caminó sin mirar hacia atrás. Fer callado la siguió hasta el estacionamiento –Y el coche?- dijo a Fer. La miró. -¿No te trajiste tu coche Fernando? – se hizo un silencio. –No-.
Sin coche, sin súper, se quedó parada frente a él y le dijo muy fuerte: ¡No sé qué te está pasando, pero lo que sea, no tienes derecho a hacerme pasar por esto! Se atravesó Mónica a la acera de enfrente y Fernando no decía nada.
Vio Mónica que se acercaban dos chicas a Fernando, muy risueñas, con la misma fiesta que traía Fernando. -¡Pero qué cinismo!! Y claro, no tienes ya dinero, ¡no! Si te lo gastaste todo con ellas!!- gritó. Se detuvo un taxi y ella subió, no tenía más que hacer allí.























