En el año de 1947, en que llega a don Eduardo Martínez, con la misión de fundar un periódico de la Cadena García Valseca, y le compran a don Mauricio todo su equipo que consistía en una prensa, un linotipo y chibaletes, con tipos diferentes, de madera y plomo.
Maquinaria que sirvió para que naciera “El Sol de Durango”, en Parque Nuevo Número 2, un día 2 noviembre 1947, donde eran las bodegas de la “La Conquistadora”, por el Multifamiliar “Francisco Zarco”, en el Centro Histórico de la Ciudad de Durango.
Hasta esta casa llegó en más de una ocasión, don Francisco I. Madero. Cuando no tenía la división de la arcada del lado poniente, la familia Gurza celebró elegantes bailes, donde se daban cita las familias de la ciudad de Durango de más rancio abolengo.
Un poco antes de ser comprada por García Valseca, la vetusta casona albergó al Consejo Fray Diego de la Cadena, quienes la ocuparon varios años, para posteriormente haber sido arrendada por las oficinas de Correos y Telégrafos Nacionales.
Esa vetusta casona, al trasladarse El Sol a su nuevo y moderno edificio en la Avenida 20 de Noviembre No. 1910, el día 20 de Noviembre de 2009 don Mario Vázquez Raña la donó al Gobierno del Estado de Durango, quien la destinó al “Museo de los Gurza”.
Blanquita Arenas.
Manuel Amador, don Eduardo Martínez y el periodista Renato Leduc.
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Desapareciendo las publicaciones, rompiendo los editores sus cuartillas. Pero don Mauricio continuó con sus publicaciones, aunque con otro título, con la “Revista Durangueña”. Abandona la ciudad de Durango por algún tiempo, pero vuelve por el año 1920, publicando ya su periódico todos los días al que llamó “Diario de Durango”.
La casa donde se cambió El Sol de Durango era una vetusta casona se trata de una preciosa casa estilo neoclásico, con bellos adornos de piedra, se localiza en el crucero de las calles de Negrete y Zaragoza, en la esquina Sur-Oeste. Es una casa de dos pisos, tiene un gran patio cuadrangular, encontrándose en su centro una fuente. Lo circundan cuatro corredores, los clásicos corredores de las casas de Durango, con arcadas y columnas de cantera, que le dan un señorío especial, hoy hermoseada, con piso blanco y sus corredores dotados de sillas metálicas, con el logotipo de El Sol en su centro.
Para subir a su segundo piso existe una escalera de cantera de dos cuerpos, con un pequeño descanso en su mitad, en el segundo piso y mirando hacia el norte, en la esquina hay una ventana, y otra viendo hacia el oriente, de grandes proporciones, que según decía el Ing. Gurza, quien vivió en ella muchos años, se hizo añicos en una ocasión, en que se pretendía reparar algunos daños en ella, por un descuido de la persona que pretendía hacerle las reparaciones.
Cabe mencionar que las calles arriba mencionadas, recibían los nombres siguientes a mediados del siglo XIX: Zaragoza era conocida como 2da. Calle de los Leones, y la de Negrete, era 2da. de Negrete, es una de las pocas calles que aún conservan su nombre. La casona fue propiedad de don Antonio Gurza, de las viejas familias de esta ciudad de Durango, quien la adquirió a principios del medio tercio del siglo XIX, siendo él quien la arregló como la conocemos, pues cuando él la adquirió era de un sólo piso.
Cuando finalizaba el siglo XIX, la familia Gurza celebró una gran reunión con todos los miembros de la familia, y el entonces joven Francisco I. Madero, quien bailó con Antonia Asúnsolo, quien años más tarde fuera madre de Dolores del Río. Todavía el señor Madero no se imaginaba lo que le deparaba el destino diez años más adelante.
Al morir don Antonio Gurza la vetusta casona pasó a ser propiedad de su hija Carmen Gurza, quien después de vivir algunos años, la vendió a una persona que se ignora su nombre, pero esta persona se la vendió al señor Juan Leautaud, quien la tuvo algunos años rentándola o prestándola para finalmente el señor don José García Valseca la adquirió, para que albergara al naciente Sol de Durango, ya entrados los años cincuenta.
Esta es la historia de la vetusta casona que albergó a El Sol de Durango, no desde su nacimiento que fue el 2 noviembre 1947, sino desde que salió el primer ejemplar ya en esta casona de los Gurza, que fue un día 2 noviembre 1952, en que se encontraba ya instalado todo el equipo.
De esta manera, las instalaciones de El Sol durante sus 78 años, han sido: durante cinco años, del 2 de noviembre de 1947 al 2 de noviembre de 1952 en Parque Nuevo No. 2; en Zaragoza y Negrete, durante 57 años, del 2 de noviembre de 1952 al 20 de noviembre de 2009; y en su actual edificio en 20 de Noviembre No. 1910, está por cumplir 16 años, del 20 de noviembre del 2009 al 20 de noviembre de 2025.
Sobre la inauguración de El Sol de Durango, consultando varios medios de comunicación de aquella época, en sus escritos y al propio Sol de Durango, en su primer ejemplar que fue publicado el domingo 2 noviembre 1947 por la mañana, los cuales coinciden en que la ceremonia de la inauguración y bendición, fue muy sencilla y emotiva en las instalaciones del naciente periódico diario, practicada por el Arzobispo de Durango, don José María González Valencia.
La estación de radio XEDU, que en aquel entonces era su Director Gerente, el señor periodista y locutor Vicente J. Galindo, siendo la primera vez en la historia de la radio en Durango, que se efectuó una transmisión en Cadena Nacional, que en aquella ocasión fue encabezada por la estación de radio XEQ, de la Ciudad de México, con todas sus estaciones afiliadas a la Cadena Azul, entre las ciudades claves encadenadas a otras, podemos citar a la ciudades de Torreón, Saltillo, Monterrey, San Luis Potosí, Guadalajara, Tampico y Veracruz.
Don Vicente J. Galindo, fue el locutor encargado de la reseña, por los micrófonos del “Pregonero Industrial de Durango” XEDU, desde los talleres del naciente Sol de Durango, ubicados en Parque Nuevo Número Dos, frente a la puerta del Mercado Gómez Palacio, por la calle Pasteur.
Don Vicente narraba el recorrido paso a paso las instalaciones que efectuaba el Ilustrísimo Señor Arzobispo José María González y Valencia ofreciendo la tradicional bendición, y enseguida leyó el importante mensaje el Director General de la Cadena García Valseca, su propietario el Coronel José García Valseca. También dibujó con palabras al momento del descubrimiento de las placas con los nombres de las guapas madrinas, que ostentaban cada uno de los linotipos e intertipos y la prensa, bautizándolos con los nombres de esas bellas madrinas ahí presentes Rosa Martha Domínguez, Soberana del Club de Leones; Elia Mecía Mainfelt, del Club Rotario; Berta Alicia Moreno Hernández, Reina de los estudiantes del Instituto Juárez y de las Enfermeras; también fueron madrinas las señoritas Ema Ramson y
Estuvo presente el Presidente Municipal Interino, Manuel Amador, y el director local de El Sol de Durango, don Eduardo Martínez, que estaban a ambos lados del Director General, Coronel José García Valseca. Después de estar un rato en los talleres donde ya se empezaba a elaborar el primer periódico, viendo cómo los linotipos escribían lingotes de metal con las letras al revés, todos las madrinas sorprendidas con aquellas modernas máquinas de aquellos años. Después de aquellos momentos toda aquella distinguida comitiva se trasladó al lujoso y tradicional “Club Durango”, revestido con sus mejores galas esperaba la ceremonia del brindis, donde resaltó la presencia del señor Gobernador del Estado don José Ramón Valdés, acompañado del Director General Coronel José García Valseca, don
Ya en el Club Durango la estación de radio XEE reseñaba enlazada con la XEDU y simultáneamente, se apoyaban en el micrófono por la XEE Luis Vázquez y Pepe Vázquez, quien dibujaba con su voz el evento social y José de Jesús Moreno, mientras que por el “Pregonero Industrial de Durango”, la XEDU, Vicente J. Galindo, hacía lo mismo auxiliado por Renato Romo Estrada y Raúl Gurrola, quienes hicieron gala de un lenguaje muy elocuente para describir a todos los asistentes a tan importante evento.
Entre los invitados de honor que asistieron a la ceremonia del Club Durango, estuvieron don Alejandro O. Stevenson Torrijos y don Carlos Armas, pioneros de la Radio en Durango. Con el marco musical de la Orquesta Hermanos Cisneros, y Ricartti, quienes tuvieron a su cargo dianas y números musicales.
Aquella primera noche los linotipistas empezaron a escribir las primeras líneas de metal, y a llenar las charolas especiales con las columnas de texto, a una o varias columnas de ancho para llevarlas a sacarles prueba, la que era puesta en manos del corrector, el que marcaba la corrección, para pasarla de nuevo al linotipista, que la corregía y hacía de nuevo cada línea con el error, luego la pasaba con el encargado de corregir el texto en metal, para que posteriormente dichas columnas ya corregidas, eran pasadas al formador, quien con previos formatos de cada plana, se encargaba formando en ramas o cuadros de hierro, cada página.