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En un hecho trascendental, los coordinadores parlamentarios del PRI, PAN, Morena y Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado hicieron un llamado a los candidatos a las 39 alcaldías para evitar la guerra sucia en las campañas que apenas comienzan. El mensaje va dirigido, con énfasis especial, a Durango capital, Gómez Palacio y Lerdo, donde se concentrará la verdadera disputa electoral de este 2025.
A este panorama se suma la voz del sector empresarial. El presidente de la Cámara Empresarial Mexicana en Durango, Mauricio Holguín, pidió campañas de altura y sin ataques personales. Advirtió que, si los candidatos caen en el lodo, el gran ganador será el abstencionismo. Una advertencia oportuna, especialmente en un contexto donde cada elección reciente ha mostrado un preocupante descenso en la participación ciudadana.
Detrás de este llamado se lee algo más que buenas intenciones. Hay un reconocimiento implícito de que la polarización ha crecido, que las campañas corren el riesgo de enlodarse desde estos primeros días y que las redes sociales se han convertido en trincheras de fuego cruzado. La unidad discursiva entre partidos contrasta con lo que ocurre en los municipios, donde ya se asoman estrategias agresivas y mensajes cargados de desinformación.
Mientras tanto, Toño Ochoa, quien busca reelegirse en Durango capital, presentó su propuesta 5+1, una agenda que, según él, combina continuidad y visión a futuro. Aunque aún faltan detalles, los seis puntos buscan reforzar la infraestructura, los servicios públicos, la seguridad y la participación ciudadana. Ochoa se adelanta al debate y trata de marcar el ritmo desde el terreno propositivo.
Por otro lado, Pancho Franco, abanderado de Movimiento Ciudadano, lanzó una propuesta interesante: establecer debates semanales entre los aspirantes a la presidencia municipal. Aunque suena ideal para la ciudadanía, la viabilidad política y operativa es cuestionable. ¿Qué partido aceptará entrar a una dinámica que podría evidenciar debilidades? ¿Se atreverán todos a debatir sin red ni filtro?
El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) tiene la pelota en su cancha. Si hay voluntad institucional, esta propuesta podría convertirse en una herramienta relevante para elevar el nivel del debate público. De lo contrario, será una idea condenada al archivo de las buenas intenciones.
Por su parte, Morena decidió arropar al doctor José Ramón Enríquez con todo su aparato. Este jueves fue respaldado públicamente por su presidenta nacional, Luisa María Alcalde, y Andy López Beltrán, secretario de organización. La imagen es clara: el partido cierra filas y busca legitimar al doctor ante la base guinda, que todavía mantiene reservas sobre su trayectoria y sus múltiples camisetas.
El respaldo de la dirigencia morenista no solo es un gesto simbólico; es también un mensaje para quienes dentro del propio partido han coqueteado con la idea de jugar por la libre o dividir el voto. Enríquez tendrá que demostrar que no solo tiene el respaldo de arriba, sino que también puede conectar con los liderazgos de tierra.
En Gómez Palacio, el escenario está igual de tenso. Morena y la alianza PRI-PAN se disputan metro a metro el control del municipio con Betzabé Martínez y Raúl Meraz, pero sin lugar a dudas el emecista Omar Castañeda le pondrá un ingrediente importante en este trayecto.
Lerdo se convierte en un campo más abierto, pero igual de estratégico. La contienda entre la candidata de Morena, Flora Leal, y la priista Susy Torrecillas aún no enciende del todo, pero se anticipa que los liderazgos regionales y las estructuras partidistas jugarán un rol importante en la recta final. Todo puede pasar ahí.
Con estos ingredientes, la elección municipal se encamina a un terreno donde las propuestas deben ser protagonistas, pero el riesgo de caer en la confrontación sigue latente. La pregunta sigue en el aire: ¿serán campañas de altura o solo una tregua pactada que se romperá al primer golpe bajo?