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Análisismiércoles, 8 de octubre de 2025

Crónicas sin filtro

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Los niños invisibles de la calle

Lo verdaderamente cruel no es verla ahí: lo cruel es que ya forma parte del paisaje. Ya nadie se pregunta cómo llegó, quién la explota, por qué no está en la escuela. La indiferencia es la verdadera violencia que la rodea.

La historia se repite cada día. Y lo que debería ser un escándalo social, se convierte en rutina. Padres ausentes, madres obligadas a mandar a sus hijos a trabajar porque no hay qué comer en casa, y autoridades que anuncian programas que rara vez llegan hasta donde deberían.

En México, según cifras de organismos civiles, cientos de miles de menores trabajan en condiciones que rayan en la esclavitud moderna. Son carne de cañón para el crimen organizado, para las adicciones, para la violencia. Y lo peor: crecen convencidos de que eso es “normal”.

Lo verdaderamente cruel es que, mientras ellos maduran antes de tiempo, otros niños de su misma edad juegan con tabletas y celebran cumpleaños con pastel. Dos infancias paralelas: una en la miseria, otra en la abundancia. Y ambas conviven en la misma ciudad, en la misma calle, frente al mismo semáforo.

La pregunta incómoda es: ¿qué vamos a hacer nosotros? ¿Seguir volteando la mirada mientras los “niños invisibles” crecen entre el pavimento y la desesperanza? ¿O atrevernos a exigir que su historia cambie antes de que sea demasiado tarde?

Si tú que me lees, y has pasado por algo parecido, quiero decirte esto: NO ESTÁS SOLO(A).
Levanta la mano. Pide ayuda. Tu historia no termina aquí.
Esta es una historia muy real de vida.

Acude a centros e instituciones como Fundación Beleshka para una atención integral y cualquiera de nuestros servicios: psicología, tanatología, asesoría legal gratuita, psicopedagogía, nutrición, orientación vocacional, escuela para padres, educación especial.

Estamos ubicados en calle Justo Sierra 212 de la colonia Hipódromo.
Para mayores informes, llama al número: 6182323322.

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