Mañana, 18 de diciembre, es Día de las y los migrantes y para conmemorar esta fecha es importante mencionar que las mujeres enfrentan vulnerabilidades específicas que requieren una atención diferenciada. La migración femenina ha aumentado en las últimas décadas, impulsada por la búsqueda de condiciones de vida dignas, la violencia de género, la falta de oportunidades y las crisis humanitarias, la pobreza e inseguridad en los países.
Las mujeres migrantes enfrentan problemas más graves que los hombres, como la violencia de género en todas las etapas del tránsito; la violencia sexual; la extorsión; la trata de personas; los altos riesgos durante el cruce de fronteras y rutas informales; la discriminación institucional, que limita su acceso a refugio, salud, educación y justicia; la discriminación por nacionalidad; las condiciones laborales precarias, como el empleo informal, la explotación doméstica y los salarios más bajos; la falta de contratos y derechos laborales; así como barreras sociales y culturales, entre ellas la xenofobia y la estigmatización, además de las dificultades para integrarse por cuestiones de idioma, género o maternidad.
Una mirada de género recomienda a los países receptores, para proteger a las mujeres migrantes, garantizar espacios seguros para mujeres, niñas y adolescentes; acceso inmediato a refugio, atención médica y apoyo psicosocial; mecanismos para denunciar sin riesgo de deportación; protocolos con perspectiva de género por parte de las autoridades migratorias; programas de empleo formal y capacitación laboral; reconocimiento de estudios y competencias profesionales; prevención de la violencia y la trata; campañas informativas en rutas migratorias; coordinación con organizaciones civiles y albergues; fortalecimiento de redes comunitarias; así como integración cultural y servicios de cuidado para mujeres con hijas e hijos.