Con el Proagua se invertirán 150 millones de pesos en obras de impacto social, como son dos perforaciones de pozos como nuevas fuentes de abastecimiento de agua potable en comunidades y colonias.
El museo Palacio de los Gurza trae a tierras duranguenses una exposición inmersiva apoyada de herramientas digitales que nos hace partícipe del arte del pintor neerlandés
En las comunidades la atención a la salud es algo muy complicado, es necesario que los tres órdenes de gobierno se coordinen para mejorar hospitales y casas de salud.
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
La renovación de la Cámara de Diputados en 2027 se perfila como un parteaguas para la oposición mexicana, y particularmente para el Partido Acción Nacional, ya que su dirigente, Jorge Romero, ha comenzado a enviar mensajes que indican que el partido considera seriamente ir sin la alianza con el Revolucionario Institucional, y así apostar por su identidad, tal cual lo ha pedido parte de la militancia. Esa decisión puede tener implicaciones estratégicas profundas, sobre todo ante una legislatura que empezará en el segundo trienio de la administración de Claudia Sheinbaum, donde la fuerza parlamentaria de la oposición puede determinar cuánto y cómo se puede contener al oficialismo, pues de ir por separados, ello podría tener repercusiones al momento de legislar, y que no haya esa “alianza” en San Lázaro; una apuesta por demás arriesgada del blanquiazul, si es que se confirma así.
Jorge Romero ha dejado en claro que Acción Nacional no irá en coalición como lo venía haciendo, bajo el argumento que al interior de este instituto existe un sentimiento mayoritario de “reivindicación”, de distanciar al PAN de lo que fueron las alianzas electorales recientes. También ha afirmado que si alguna alianza se diera, sería con Movimiento Ciudadano, pero que eso no será el pilar de su estrategia, es decir, el líder nacional blanquiazul ha manifestado que se estaría explorando una posibilidad con Movimiento Ciudadano, a pesar de que los “naranjas” ya han dejado en claro que irán de nuevo solos en el 2027, por lo que será interesante conocer hacia dónde se inclina la balanza entre partidos de la oposición, y quién realmente podría representar más sufragios en las urnas.
Una bancada del PAN, a partir del 2027, más reducida pero clara, fuerte en identidad, podría tener menos margen para negociar reformas o vetos en la Cámara de Diputados, si no suma con otras fuerzas como MC o partidos menores. Por otro lado, si va solo y logra buenos resultados, puede ser visto como líder natural de la oposición, sin embargo, si los números no le favorecen, el oficialismo podría aprovechar para imponer agenda con menor resistencia, especialmente en temas constitucionales, seguridad, política social, entre otros rubros; incluso esta decisión podría “desmoronar” a la oposición en el legislativo, porque se supone que de lo que se trata es que todos los partido puedan crear coincidencias para contrarrestar lo que viene haciendo Morena; si el PAN divide desde la campaña, los resultados en la Cámara Baja, serán replicados.
Creo que existe una “cerrazón” por parte de la dirigencia nacional del PAN respecto a la conveniencia de las alianzas, porque me parece que no se trata de “pintar la raya” del PRI, sino sumar a un gran bloque opositor a otros partidos, como Movimiento Ciudadano; es básico, se suma para multiplicar los resultados. Un ejemplo claro de ello es lo que ocurre en Durango, pues al no tener ningún partido la mayoría en el Congreso del Estado, tanto el PRI como Acción Nacional han sabido sacar los temas más importantes para los duranguenses, así como las propuestas emanadas por el Ejecutivo Estatal, como jefe político de ambos institutos políticos; eso tendría que replicarse hasta donde sea posible, y no dejar todo en manos del poco entendimiento que existe entre los líderes nacionales.
El énfasis en ir de forma independiente puede entenderse como una búsqueda de coherencia ideológica y de reconstrucción de marca, pero aquí valdría la pena que surgiera el cuestionamiento de hasta dónde el “orgullo” político por los colores puede más que una estrategia electoral diseñada para ser el contrapeso del poder, es ahí donde se debe centrar toso el debate, porque si bien los adversarios históricos, hoy son socios políticos, no podrán volver a sus raíces ideológicas sin antes disminuir la fuerza electoral morenista, y en el caso del blanquiazul se quedarán siempre siendo una oposición disminuida, pero con el orgullo de los colores a flor de piel; ahí está la gran diferencia.