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Astrofotografía (parte III) / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
Ya hablamos en las entregas anteriores de la fotografía de campo amplio y de la planetaria; el siguiente paso natural, es la fotografía de cielo profundo. Es aquella en la que tus imágenes registran objetos que están fuera del Sistema Solar. Son cúmulos estelares abiertos y cerrados (globulares), nebulosas de emisión y reflexión, nebulosas oscuras e incluso, otras galaxias. Por ahora no estamos incluyendo a las estrellas.
Algunos de estos objetos son relativamente brillantes, otros tienen un tamaño angular muy grande. Por otro lado, casi todos tienen la característica de que no son observables a simple vista. A excepción del cúmulo globular de Omega Centauro, la nebulosa de Orión o la galaxia de Andrómeda (y tal vez algún otro objeto), estos están en el rango de binoculares y telescopios solamente.
Astrofotografía (parte III) / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
Por ser objetos regularmente tenues, observarlos aún con telescopios de aficionado grandes (8” o más pulgadas), requieren de un cielo oscuro y buena adaptación de tus ojos a esa oscuridad. Así que obtener imágenes de esos objetos (a excepción de que nombramos anteriormente) requiere que la cámara adquiera una gran cantidad de luz. Esto complica la fotografía ya que no se trata de obtener “instantáneas”. Veamos qué implica…
Del equipo necesario, posiblemente lo más importante sea una buena montura ecuatorial. Las monturas son los componentes que van a la cabeza de un tripié y que sostienen al telescopio. Este tipo de aditamentos permiten compensar el movimiento de rotación de la Tierra e ir “siguiendo” al objeto en su tránsito por el cielo, permitiendo exponer por más tiempo y captar más luz que nos dé una buena imagen de un objeto tenue. Los fabricantes hacen equipos cada vez más perfectos que se mueven de manera suave y continua, además de permitir localizar objetos celestes en bases de datos que llegan a los 64,000 de ellos.
Astrofotografía (parte III) / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
Nuestro siguiente aditamento importante es el telescopio; recordemos que a mayor apertura, se capta más luz, pero eso implica un equipo más grande y pesado. Casi a la par de esto, las distancias focales se hacen mayores también y esto proporciona más acercamiento (zoom) sobre la imagen. Esto no necesariamente es bueno en objetos de cielo profundo, ya que la mayoría son relativamente grandes y no cabrían en el campo de visión de la cámara. Así que casi siempre se opta por equipos de focales cortas (400 a 700 mm) y relaciones focales pequeñas (telescopios más luminosos. Es como la apertura del lente de una cámara común), entre f /2 a 7.
Ahora, hemos dicho que las monturas permiten “seguir” al objeto a fotografiar, considerando que se hizo una buena “puesta en estación”, que es el procedimiento de alinear a la Polar y balancear lo mejor posible el equipo; pero, por muy buena que sea la montura, no deja de ser un artefacto mecánico y tiene errores, mismos que se verían reflejados en la fotografía final. En tal caso se recomienda hacer fotografía de unos pocos segundos hasta un par de minutos, tal vez. Después de este tiempo, las estrellas muy seguramente ya no aparecerán puntuales. ¿Qué hacemos pues si necesitamos más tiempo de adquisición de datos? Pues ahí entra un accesorio más: un dispositivo de “corrección” al seguimiento, que consiste en una pequeña cámara conectada a la montura, que saca fotografías de una zona reducida del cielo que incluye estrellas de referencia y con base en el movimiento de las mismas, envía pulsos de ajuste al movimiento de la montura. Esto nos permite hacer tomas de varios minutos sin problema.
Astrofotografía (parte III) / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
El otro punto muy importante en la fotografía de cielo profundo es la cámara principal, que es la que finalmente registra la imagen. En cielo profundo se necesita que la cámara esté adaptada al tren óptico. Hay adaptadores para cámaras DSLR y para cámaras dedicadas. Estas últimas regularmente son refrigeradas (tienen un ventilador que las mantiene frías), lo que evita en gran medida el “ruido” en la imagen generado por el aumento en la temperatura en el sensor dado el tiempo de exposición.
Finalmente, el siguiente punto necesario el el “software” para adquisición de imágenes. Uno de los más utilizados es NINA (Night-time Imaging ‘N’ Astronomy, Imágenes nocturnas y astronomía). Este tipo de programas de cómputo te permiten planear por completo tu sesión de astrofotografía: controla la montura, la cámara, el seguimiento y los detalles de la captura como lo son el tiempo de exposición, sensibilidad, número de tomas y todo lo relacionado al objeto a capturar y su encuadre en el sensor de la cámara.
Astrofotografía (parte III). / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
No estrictamente necesario, pero si altamente recomendable, es el uso de filtros y el procesado de la imagen. Vamos por partes: una fotografía desde un cielo no contaminado lumínicamente es lo ideal, pero no siempre tenemos la oportunidad de salir de la ciudad y cargar un sinfín de aparatos para hacer sesiones en un entorno rural, así que optamos por fotografía desde las ciudades. Quien lo haya intentado, sabrá que el alumbrado público contamina demasiado la fotografía de objetos celestes de cielo profundo, por lo que el uso de filtros anticontaminación lumínica es prácticamente un requisito. Estos filtros bloquean las longitdes de onda correspondientes a las emisiones de sodio y mercurio – entre otras – , tan comunes en nuestras lámparas, permitiendo sólo aquellas franjas del espectro en las que los objetos celestes emiten mayormente (hidrógeno alfa, oxígeno III, calcio, etc.). Hay varios tios de filtro dependiendo de los objetos a fotografiar y el tipo de contaminación por luz.
Finalmente, el procesado de las imágenes es punto aparte. Existen también una infinidad de aplicaciones de cómputo para esta tarea. Estos programas de cómputo nos permiten minimizar halos de estrellas, resaltar colores, texturas e iluminaciones de objetos celestes. Entendamos que no estamos modificando una imagen agregando objetos inexistentes, eso se llama edición, estamos reajustando detalles que ya están en las fotografías. El aprendizaje de algunas de estas aplicaciones es complicado, pero los resultados lo valen sin lugar a dudas.
Astrofotografía (parte III) / Foto: Cortesía / Cazadores de Durango
El mundo de la astrofotografía en general es muy extenso, en el caso del cielo profundo es un capítulo por separado. La práctica te irá dando experiencia y las mejoras en las imágenes se notarán. Ten en cuenta que es imposible nunca haber hecho una imagen de este tipo y que la primera salga increíble. Eso no sucede.