Margorie Parte II
Margorie Parte II
Alberto Serrato
– Gracias por su amabilidad, señor Olson.
Margorie se adentró a la casa Olson sin darse cuenta de que se encontraba bajo un hechizo traducido a la nula capacidad de decidir por sí sola. Sus ojos se perdieron y caminó de forma autómata hasta encontrarse del otro lado de la puerta.
–Es, es, es, es, es, es, es, cálida, su, su, su, casa, señor –alcanzó a declarar con un poquito de conciencia.
–Ahora puedes ver lo que soy, pequeña ilusa. Sabía que tu maldito perro sería la carnada perfecta para que vinieras y me dieras la oportunidad de beber juventud eterna. Desde que llegamos supe que tu sangre sería mi alimento.
–¿Crees que con eso me harás daño? –soltó una carcajada– ¿En verdad lo crees? Eres ingenua, tu cruz no me hace ni una sola cosquilla, pero con esa fe te has ganado que te cuente un pequeño secreto.
Sintió un alivio cuando vio que esa cosa ya no tenía vida hasta que miró la pared y vio que los cuatro niños y su perro Atila cobraron vida para vengar la muerte del señor Olson.
–Mataste a nuestro amo –declaró Atila mientras se erguía en dos patas.
–¡Lo mataste!, ¡lo mataste! –rumoraron al unísono.
Los niños chillaron como murciélagos, Margorie los miró y no dudó en descargar el arma contra ellos. Todos se desplomaron sin mayor dificultad.
El alguacil Harrison la detuvo y, después de que se analizó el caso, dictaminó su traslado al hospital mental de CM. La nota periodística del día siguiente se encabezó con el siguiente título: “NIÑA DEMENTE MATA A ABUELO, NIETOS y MASCOTA”.
Han pasado más de 15 años y Margorie aún asegura que su vecino no era un humano.



























