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Análisissábado, 18 de febrero de 2017

Con tinta rosa

Trato igual entre desiguales

La igualdad, como definición práctica, podría ser la ausencia de total discriminación entre los seres humanos, en lo que respecta a sus derechos.

Este valor fundamental lo podemos propiciar con las condiciones necesarias para potenciar los aprendizajes que enriquecen la diversidad.

Al educar, promovemos el desarrollo integral de las personas, por lo que resulta necesario favorecer ese valor entre el alumnado de manera tal que puedan superar las limitaciones impuestas por el género.

Que en ocasiones por costumbres que son transmitidas de generación en generación, pero se puede contrarrestar a través de un trabajo gradual de la comunidad escolar en conjunto con los padres.

Debemos aceptar que son los primeros espacios de socialización donde se compensan desajustes para comprender la misma diversidad, tales como los que provienen de prejuicios que influyen en el desarrollo de los niños en sus primeros años.

De ahí aprovechamos las diferencias para que se conozcan, que se acepten y se protejan con el fin de enriquecer y complementar el desarrollo de nuestros pequeños.

Como eje fundamental lo que nos debe motivar trabajar con igualdad en las escuelas es para propiciar la paz, la cooperación y la solidaridad.

Querido lector, debemos frenar la discriminación, el acoso escolar y sus graves consecuencias.

Así pues, aunque los más pequeños en nuestras aulas colaboren y participen respetando la diversidad de género y evitando la discriminación, debemos reforzar los aspectos positivos ya adquiridos.

Si trabajamos con igualdad es dirigirnos en un camino sin violencia de género, favoreciendo relaciones en equidad es decir actuar conforme las necesidades propias de cada individuo tomando en cuenta el contexto.

En el seno familiar hay que crear un ambiente para priorizar las relaciones interpersonales, que favorezcan la comunicación y la aceptación de las diferencias mediante situaciones que permitan el diálogo.

Como otro punto que de manera empírica ha brindado resultados es potenciar la colaboración familia-escuela para fomentar la igualdad de niños y niñas.

También hay que utilizar el lenguaje para expresar sus propios sentimientos así como actitudes de rechazo ante los diferentes tipos de discriminación.

Usted se ha dado cuenta en infinidad de ocasiones el niño todo aprende, repite, absorbe, se le graba, pues hay que demostrar que en casa no hay criticas destructivas hacia los demás, ni acciones que hieran o comentarios fuertes, que mejor que enseñar con el ejemplo.

Juntos podemos lograr que adquieran el valor de la igualdad, como una actitud de vida, deseable y necesaria para la sociedad.

Dentro de nuestro contenido curricular incluimos recientemente El Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) por sus siglas.

Con ello favorecemos la comunicación familia-escuela y realizamos actividades que se basen en la experiencia familiar, en la convivencia.

Vemos temas primordiales como autoestima, manejo de emociones, el tiempo que le destina a sus hijos, conocer su cuerpo y aceptarlo, respetar ideas de tal manera que iniciemos un clima de armonía y buenas relaciones.

Si lo implementamos nos traería grandes beneficios, resultados, que más que niños ayudando, humanitarios, sensibles, colaborativos, inclusivos y de respeto, además evitaríamos el racismo que hoy en día tristemente se dan más casos.

Todos tenemos derecho a ser tratados por igual en nuestra desigualdad, pues somos únicos e irrepetibles con defectos y virtudes, tomando en cuenta que nadie es perfecto.

Por lo tanto hay que aceptar a las personas tal y como son, tenerles respeto, que olvidemos esa frase ya trillada y delicada “se están perdiendo con el tiempo los valores”.

@elynoeliaFV

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