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Análisisviernes, 10 de marzo de 2017

Con tinta rosa

Más que visibles

Pero no vamos a sacrificar a Sócrates, le daremos el beneficio de la duda y creer que hizo referencia a que somos igual de inteligentes y capaces como los hombres, que podemos comprender y proponer con iniciativa.

Para avanzar en el cumplimiento de los derechos humanos reconocidos a nivel mundial es fundamental que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de participación en cualquier ámbito para el desarrollo humano.

En nuestra constitución se establece en el artículo 4to que “el hombre y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia”.

Claro, es un gran reto para dar paso a mecanismos efectivos en la búsqueda de garantizar la igualdad, promoviendo la equidad de género.

Se plantea un punto de coincidencia como ciudadana preocupada con visión madura por la situación de discriminación que en pleno siglo XXI se sigue presentando, en el ámbito de salud y de oportunidades laborales en las regiones más vulnerables.

He reafirmado la importancia sobre el rol que desempeña la mujer en la sociedad, como madres, jefas de familia, esposas, amas de casa, obreras, campesinas, mujeres estudiantes y profesionistas, dejando claro que se puede salir adelante a pesar de las adversidades.

Se preguntará, querido lector, ¿estamos de moda las mujeres hoy en día? No es que estemos de moda, no son una casualidad las oportunidades del presente, es fruto de movimientos de lucha que actualmente se cristalizan.

Además introdujeron a la esfera pública debates que han sido un precedente indispensable para el desarrollo de políticas de género. Estas mujeres reivindicaban su derecho a salir al espacio público, participando en la educación y en la vida política de su país.

Un paso muy importante fue de las feministas de los años 70, pero tuvieron primero que dar una lucha para que el asunto de la violencia saliera del silencio de la “vida privada” y comenzara a considerarse como un problema de interés público.

De ahí se aplauden los esfuerzos que se han llevado a cabo, sin embargo han quedado cortos, no alcanzan a llegar a todos los rincones de nuestro estado y se tiene que trabajar con la prevención desde la niñez en cuestiones de valores bien respaldados.

La experiencia demuestra que no es que cuando la mujer entra a los ámbitos mencionados todo cambia, sino que cuando entra los transforma, con la intuición y sensibilidad que nos caracteriza, de ahí que su participación sea impostergable e incondicional.

Si bien ha aumentado, la participación en todos los ámbitos de la sociedad implica una gran responsabilidad y, si ya se están presentando oportunidades, hay que enfrentar retos, afrontarlos con entereza y constancia, por el simple hecho de que somos capaces de hacerlo.

Debemos velar por el cumplimiento del diseño de estrategias propuestas por organismos internacionales para poder adecuarlas a la realidad por parte de los tres niveles de Gobierno en nuestro país.

Y si tuviera la oportunidad de responderle a Sócrates, le dijera, recuerde que usted llegó a este mundo gracias a una MUJER. Chiokore (gracias en lengua yaqui).

Elizabeth Noelia Flores Vargas

10 años de servicio docente

Maestría en Docencia por el Instituto del Desierto de Santa Ana

@elynoeliaFV

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