elsoldehermosillo
Análisisdomingo, 5 de febrero de 2017

¿Y los juegos tradicionales?

Por Elizabeth Flores Vargas

Qué impresión me llevé al ver sufrimiento en sus caritas, hasta escuché cómo estaban planeando escabullirse para no cumplir con el objetivo.

Los alumnos cada vez a edades más tempranas están pidiendo juguetes tecnológicos; como es el caso de los videojuegos.

Las formas de jugar están cambiando y se transformó la educación de nuestros alumnos con la innovación de juguetes electrónicos que los encuentran en las tabletas, celulares, así como en las computadoras que les proporcionamos los adultos.

La principal diferencia entre los juegos tradicionales y los tecnológicos, es el tipo de actividad que requieren de la persona, con los diferentes juguetes observamos que estimula el favorecer los aprendizajes.

Esta nueva modalidad de entretenimiento con videojuegos, la televisión, en sí, no hay niño que no los conozca y la mayoría utilizándolos no sólo en momentos de ocio, hasta los llegan a convertir en sus más preciados compañeros.

Evitemos que no interactúen con los demás, entusiasmarlos para que conozcan a otros niños con los que puedan platicar y jugar. Propiciar horas de charla, pero ese estímulo se ha perdido, hay palabras nuevas que aprender.

En definitiva, la tecnología tiene muchas cosas buenas, por ese medio, es un canal de comunicación por el cual tengo la oportunidad de que me lea; incluso en el área educativa existen juegos específicos para tratar algunas discapacidades o problemas de aprendizaje.

Otro foco rojo, es el tema de la ansiedad provocado al no poder jugar, o el enojo y frustración cuando les retires algún aparto electrónico, está muy bien “actualizarnos”, pero que un videojuego, influya mental y físicamente en nuestros niños es alarmante.

Evitar que jueguen solos, pueden estar junto a ellos para ver cómo se desenvuelven, además fortalece la comunicación; di no al aislamiento, jugar con la familia, con los amigos, estableciendo un lugar común en casa.

Aprovechar los juegos que invitan al movimiento. Existen juegos que fomentan el ejercicio, para luchar contra el sedentarismo y así evitar problemas como la obesidad.

Y en muchos de estos juegos, se normaliza la violencia como medio para resolver conflictos, o se justifican conductas discriminatorias. Y eso es justamente lo que no queremos.

Podemos lograr que los videojuegos sean un recurso educativo y divertido sin convertirse en un elemento de riesgo que afecte a las relaciones sociales, la madurez, su salud visual y emocional. Chio kore (gracias en lengua Yaqui).

“Ni todo lo viejo es malo, ni todo lo nuevo es bueno”

Elizabeth Noelia Flores Vargas con 10 años de servicio docente. Maestría en Docencia por el Instituto del Desierto de Santa Ana.

Twitter: @elynoeliaFV

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias