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Análisissábado, 17 de mayo de 2025

Mi gusto es... (o la otra mirada) / TIEMPOS PARA VOLAR

La primera vez que fui al otrora Distrito Federal, lo hice en camión y duré casi un par de días para llegar.

La más reciente ocasión que arribé a la capirucha fue hace casi un mes pero me trasladé en avión.

En el primer caso, ese era el destino final, en el segundo únicamente era para conectarme con otro avión que desde ahí, me llevaría a La Paz a donde realmente iba. 

Algunos meses adelante, por decir diciembre, lo mismo pasó, nomás que lejos de irme para el Estado que hoy está que arde, ahí en Guaymas en donde no había salido el Benito Juárez rumbo a Santa Rosalía, me sugirieron irnos en avión y fiandome el boleto, acepté.

Años enseguida usé en repetidas veces las opciones aéreas que había, de este punto a La Paz, solo que directo, nada de andar viajando de aquí para allá como si trabajáramos en un circo o me trajeran secuestrado.

Ignoro bien a bien qué fue lo que sucedió, pero se me hace que todo vuelo pasado fue mejor.

Se me hace.

En primer lugar casi todos los vuelos eran directos o así me tocaron a mi: Hermosillo-Cd de México; La Paz-Hermosillo o al revés; Guaymas-Paz; Hermosillo -Los Cabos.

Eran, que yo recuerde, mucho más baratos y las opciones eran más atractivas o más accesibles. Hoy no podemos decir lo mismo porque ya ni opciones tenemos ya que algunas que había, fueron cerradas por razones legales y otras por decisión propia.

Es decir, se piensa en función de la empresa no del servicio que se pueda brindar al pasajero quien a lo mucho renegará o escribirá algo en redes sociales o irá a Profeco que de poco sirve pero nada más.

Claro, hay otras eventualidades importantes a la hora de planificar las rutas aéreas, como lo son las condiciones meteorológicas o como los patrones de viento, las corrientes en chorro o las turbulencias, que pueden hacer que el trayecto cambie o varíe ligeramente.

Era el caso de Aerocalifornia que, con precios generosos, tuvo una ruta Los Ángeles, Tucson, Hermosillo, La Paz, Guadalajara y Ciudad de México y de vuelta, igual.

Esta empresa había nacido en 1960, ante la necesidad de cubrir algunas rutas particulares. Su flota inicial fue de un Cessna 185 y un Beechcraft D 18 y para 1980 fueron añadidos cuatro.

Otra empresa que operaba era Aerocalafia aunque a diferencia de los jet de Aerocalifornia, estos eran unos avioncitos que parecía que volabas en una combi,  en un boiler, en un burro de planchar y el costo era mayor.

Eso sí, sus vuelos eran directos, pero en agosto de 2023 esta aerolínea comenzó a registrar sus primeros problemas, al suspender todos sus vuelos y la venta de boletos por varios días. 

Ya habremos de tener un espacio aéreo ocupado como nunca y un par de ojos de niño asombrado, mirando por la ventana, como quien no sé le cree.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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