Watergate | Mucho por hacer
“El PRI volverá a ser competitivo”. Lo dice uno de sus más representativos exponentes. Voz e influencia por muchos años en la vida interna de su partido, gobiernos y agenda pública nacional.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando acepte que el acarreo y la alquimia electoral de antaño, ya no son pueden competir ante las redes, el voto masivo y las nuevas reglas del juego electoral.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando deseche el peso muerto de sus sectores y organizaciones momificadas, rebasadas y onerosas que ni le atraen votos ni prestigio ni gestión ni resultados electorales.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando se atreva a expulsar de sus filas a las legiones de carroñeros que dañaron su esencia y fin último: ser instrumento de cambio y reforma para muchos y no palanca de desigualdad y enriquecimiento para pocos.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando se asuma como un partido de causas y no de negocios y complicidades.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando se corte el cordón umbilical con sus gobiernos y tenga la valentía de criticar lo que se desvía y apoyar lo que fecunda.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando se rebele ante la imposición de candidatos, dirigencias y funcionarios donde lo que sienten no son las causas del partido pero sí asco y apatía por la gente que mendiga ayuda, solicita trabajo y clama justicia.
Que el PRI volverá a ser competitivo cuando retome la frase del ex presidente Adolfo López Mateos y la coloque en todas sus oficinas y comités en todo el país: Los caciques viven hasta que los pueblos quieren.
Si es así, tiene un futuro que pelear, Si no, tendrá un entierro que esperar.













