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Hace unos días, gracias a una amena reunión con queridas colegas abogadas, me reencontré con un libro que hacía tiempo deseaba releer: “Cementerio Británico de Real del Monte, espíritu de un pasado”, obra de la destacada periodista e investigadora hidalguense, Aída Suárez Chávez. En algún momento lo tuve y, sí, lo presté a quien no pretendió devolverlo.
Desde las primeras líneas, me sucedieron dos cosas: tararear aquella canción del grupo español Mecano que relata la vida cotidiana de los espíritus en un camposanto y recordar por qué este texto despertó en mí un interés profundo hace más de una década, más allá de mi arraigo personal con Real del Monte, municipio que me vio nacer y crecer, fue la poderosa manera en que narra la influencia británica en nuestra historia local.
Aída relata magistralmente cómo en 1824, un grupo de mineros provenientes de Cornwall, región ubicada al suroeste de Gran Bretaña, llegaron atraídos por la riqueza minera de Real del Monte. Tras adquirir las minas de los descendientes del Conde de Regla, Pedro Romero de Terreros, estos hombres y mujeres trajeron consigo técnicas innovadoras que revolucionaron la minería en nuestra región y en el país. Sin menoscabo de los aspectos económicos, su presencia impactó nuestra cultura futbolística, tradiciones mineros e incluso la gastronomía pastera, integrándose plenamente a nuestra comunidad y dejando una huella que perdura hasta nuestros días.
Fue en 1849 cuando la propiedad de las minas pasó a manos mexicanas, los británicos optaron mayoritariamente por quedarse, con lo cual se consolidó una comunidad que se arraigó profundamente en nuestro territorio y se simboliza profundamente en El Cementerio Británico, emplazado en una colina de Real del Monte, testimonio material de esta integración cultural y social. Cada lápida, cada sendero, cada espacio en este lugar nos recuerda la riqueza de una identidad forjada en la diversidad.
Como bien destaca y rescata –porque lo busqué y ya no lo encontré– la Secretaría de Turismo, en 2011, describía así este espacio en su portal web: “La fusión de la cultura mestiza con la inglesa es notoria en este pueblo mágico, el Panteón Inglés es un claro ejemplo. Construido por los ingleses, cuenta con más de 200 tumbas, todas orientadas hacia Inglaterra, de oriente a poniente. El ambiente misterioso y nostálgico se refleja en la entrada, con un arco de cantera que enmarca una reja forjada, se lee la fecha 1861 (sic)”.
Este legado es crucial para entender nuestra historia e inspirarnos para transformarnos hacia un futuro donde el esfuerzo y respeto a la diversidad se sostengan como nuestros principales valores, palpables en el patrimonio histórico-cultural que representa una oportunidad inestimable para fortalecernos como potencia turística porque ofrece experiencias singulares únicas basadas en la riqueza de nuestra historia.
La tarea que tenemos por delante requiere de mucha unidad, trabajo colectivo y visión progresista para que juntas y juntos mantengamos este legado como un motor turístico cultural y un fustel de orgullo patrimonial que fortalezca la identidad de nuestro hermoso municipio, motivo de admiración nacional e internacional.