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Análisisviernes, 24 de mayo de 2024

Café Fausto | Escribir en el trópico

Curiosamente al recapitular recordé que son varias y que, para mi fortuna, el resultado fueron varios poemarios que en su momento ganaron algún premio o se hicieron con una beca y que ya están publicados. El calor me hace bien.

Cuando me hablan de escribir en lugares calurosos siempre llega a mi cabeza el periodista y escritor estadounidense Ernest Hemingway quien sabemos que durante veintidós años hizo de la isla de Cuba un refugio intermitente para desarrollar su obra literaria.

En esa etapa me fui con mi máquina de escribir portátil al pequeño departamento donde redactaba mis textos periodísticos, pero también mis poemas que pasaba en limpio y corregía luego de que nacieran como borrador en una libreta.

De esos días en 1994 es que decidí pasar quince días en Puerto Vallarta para escribir un poemario y en una modesta habitación de hotel en esa ciudad.

Así, al menos en el proceso creativo que desarrollo, el contacto con el clima, el entendimiento con el entorno donde vive y trabaja el pueblo son elementos que me permiten acercarme, pienso, dan la posibilidad de poder retratar mejor la realidad al sentirla directamente.

Estos climas extremos, este calor sofocante, cierto que en principio no es inspirador, pero lo cierto es que ya es parte de nuestra realidad.

Por Fabián Muñoz

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