Cuando el celular se volvió un riesgo
La coincidencia temporal no es casual ni menor; por el contrario, debería encender todas las alarmas en un país que avanza hacia el registro obligatorio sin haber garantizado plenamente la seguridad de la información.
Las sanciones previstas son severas y pueden alcanzar millones de pesos. Sin embargo, para una empresa del tamaño de Telcel, la pregunta central no es si puede asumir una multa, sino si el Estado está dispuesto a ejercer la ley con firmeza.
El plazo para registrar las líneas vence el 30 de junio. No hay urgencia que justifique acelerar un proceso que concentra riesgos y genera nuevas vulnerabilidades. Menos aún cuando no existe evidencia concluyente de que estos esquemas reduzcan la extorsión.
















