Análisisviernes, 24 de octubre de 2025
Sinaloa-Durango
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El gobernador de Sinaloa, derRocha Moya: “No tengo nada que hablar con el gobernador de Durango, tras desaparecidos en Sinaloa”, el asunto público queda del lado de la niñata Estrella de los Palacios y hasta del “Pity” Velarde, que, en la vulgata política municipal y estatal vulgares, son la presidenta municipal y el secretario de Economía del estado (desde ayer dejó el cargo) quienes tengan que vérselas con el gobernador de Durango, responsable que el hijote del padrote de La Chingada, fue un fracaso electoral de Morena en el estado duranguense, a la vez se le reclama al gobernador sinaloense la desaparición de siete durangueños, la cual no es para el escándalo y sí minimizar la situación a-anormal que existe, malexiste y desaparece en la Perla (perdida) del Pacífico marismeñ@-mazatlec@.
Sinaloa-Durango con Chihuahua son el Triángulo Dorado, desde donde la fama y la fortuna, la gloria y el infierno del narcosicariato con los campos verdes de la mariguana y la florida y colorida amapola, casi han sido un remanso campirano, ranchero, agreste y bucólico hasta que el Cártel de Sinaloa de “El Chapo” y “El Mayo” bajaron de la sierra al valle y a la costa en una guerra que aún no termina porque el gobernador derRocha es parte de la misma con él mismo, y no supo ser discreto como lo es el gobernador Villegas, con la presencia del narcosicariato en Durango, que en el gobierno de El Güero, Rojas Aispuro, a la ciudad de Durango se le llamaba “Durango-Fosas”, campeando todavía la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, no tanto y sí discreta que hasta algunas familias sinaloenses se están mudando, discretamente, a Durango.
Es psicopolíticamente patológico que derRocha Moya no tenga que hablar con Villegas, porque los dos gobernadores están “tocados” por el narcosicariato de manera abierta en Sinaloa y de manera cerrada en Durango, no quedándoles más que promover el turismo cultural espectacular, “desapareciendo” los turistas en Mazatlán y “apareciendo” los residentes marismeños-mazatlecos en Durango, y antes de la narco guerra en Sinaloa, los duranguenses habían sido turistas frecuentes a Mazatlán y los marismeños-mazatlecos a Durango los fines de semana, carretereando, rodando y corriendo cada quien el riesgo de la inseguridad más en Sinaloa que en Durango, lo que, en el país de las sombras espectrales, el ex estado-Obrador y el Estado-Yo Claudia, con los abrazos a derRocha Moya, le repartieron los balazos a los sinaloenses, y si el gobernador no tiene que hablar con el de Durango, por lo menos y por lo más, hable y se confiese ante los sinaloenses por los propios muertos y desaparecidos sinaloenses y los ajenos duranguenses.