Hojas de papel / “Estaban los tomatitos, muy contentitos…”
Las salsas de jitomate, picositas, sobre todo si el jitomate es asado; el pico de gallo; el arroz a la mexicana; el mole; distintos moles; los tacos, el chicharrón en salsa… las albóndigas… uhhh… párele de contar.
Es una película optimista sobre la amistad y la fortaleza de las mujeres para rescatarse del sometimiento, del abandono, de la traición y del menosprecio.
Como le da lo mismo que en su historia le hayan caído miles de elogios, como también epítetos.
De hecho, el jitomate ya se consumía a raudales entre las distintas culturas de Mesoamérica antes de la llegada de los españoles por estos lares.
Posteriormente hubo una plaga del gusano del jitomate le añadió todavía peor fama y lo mantuvo como un cultivo residual en Europa mientras que se extendía el gusto por este producto agrícola en grandes partes del mundo.
Para la segunda mitad del siglo XVI, Francisco Hernández, médico del rey Felipe II de España, fue comisionado para hacer un catálogo de las plantas usadas en la Nueva España, describiendo el jitomate del siguiente modo:
“Los más grandes de ellos se llaman xitomame, es decir, tomame con forma de calabaza y rugosos.” Agregó que el jitomate se usaba medicinalmente para aliviar irritaciones de garganta, dolores de cabeza, aparato digestivo, oído y paperas.
Galindini de Padua, en Italia se refirió por entonces al jitomate como “el tumatle de Themistitan”. Esto porque existían dos cartas de Hernán Cortés firmadas en Temixtitán, nombre que en realidad hacía referencia a México–Tenochtitlán.
En el teatro, lanzar tomates se convirtió en un acto simbólico de desaprobación por parte del público, como se ve en la comedia “El Gran Dictador“ de Charles Chaplin.
Por lo demás, en algunas culturas al jitomate se le asocia con la fertilidad, la pasión y la conexión con la tierra. Y de manera jocosa se hace su elogio, como en el poema de Elsa Bornemann:
“Vino el doctor Ajo y remedios trajo. Llamó a la carrera a Sal, la enfermera. Después de secarlo quisieron salvarlo, pero no hubo caso: ¡estaba en pedazos! Preparó el entierro la agencia “Los Puerros”, y fue mucha gente... ¿quieren que les cuente?...”.
En todo caso, hoy la ciencia ha demostrado que el jitomate, originario de México, tiene un buen de propiedades en vitaminas y minerales (y hasta afrodisiacas y “hacen que los besos sepan más sabrosos y caramelosos”… Lo dicen los franceses.):
Y ahora resulta que el gobierno de Donald J. Trump le pone trabas y un arancel del 17.9 por ciento al jitomate mexicano que entre en territorio apache.
“Estaban los tomatitos, muy contentitos, cuando llegó el verdugo a hacerlos jugo… ‘¡qué me importa la muerte!’ dicen a cooooro…”
















