La trampa de lo inmediato
Vivimos con la urgencia clavada en el corazón. Todo nos exige que tenía que resolverse para ayer: las obras , las leyes , la justicia y, por supuesto, las respuestas del gobierno.
Si no hay un anuncio hoy, si no hay foto o un video circulando antes de que termine el día, la sensación general es que no se hizo nada. La política terminó atrapada en esa misma prisa.
Pero el tiempo de la política se ha reducido a minutos.
Esa tensión es especialmente dolorosa cuando hablamos de construir nuestras ciudades.
Sin embargo, hoy nos gana la ansiedad del efecto inmediato y en esa carrera perdemos lo más valioso: la conversación de fondo. El debate que toma tiempo. La humildad de escuchar más de lo que se habla.
La inmediata puede darnos titulares y momentos de popularidad. Pero los cambios que realmente transforman a una sociedad se construyen con calma, con discusión y con una mirada que sea capaz de ver más allá del próximo domingo.
Especialista en temas de Planeación y Desarrollo
@gabysalido
















