La ciudad no se planea en silencio
Cuando el texto ya está escrito, la consulta deja de ser diálogo y se convierte en trámite.
Después de gestionarlo, lograron que la reunión se realizara en el Teatro Ángela Peralta.
Y lo que ocurrió ahí el sábado dice mucho sobre cómo debería funcionar una democracia urbana.
No fue confrontación. Fue ciudadanía.
Porque el Programa General de Desarrollo no es un texto menor. Define prioridades, políticas y acciones de Gobierno a corto, mediano y largo plazo, y establece las bases del desarrollo de la ciudad para los próximos veinte años.
Las ciudades que funcionan no se diseñan en silencio.
Lo ocurrido en el Ángela Peralta deja una lección importante: cuando la ciudadanía se organiza, participa y argumenta, la conversación pública cambia de nivel.
También deja una advertencia.
Porque el futuro de la ciudad no pertenece a un gobierno en turno.
Pertenece a quienes la habitan todos los días.
















