Esta semana todos hemos sido testigos de la gran cantidad de obras y proyectos de desarrollo que ya están echados a andar en nuestro país, no sólo en materia de soberanía energética y obras asociadas, sino en lo relacionado con el desarrollo económico, legal y político que incluye la consolidación tanto del Plan México, como la elección de jueces y magistrados que puede implicar el inicio de la regeneración del poder judicial o las diversas reformas políticas que tendrán importante influencia en la reestructura partidista- electoral hacia años venideros. Sólo cabe aquí mencionar esto de entre los muchos otros logros y transformaciones que vemos día con día.
Lo más reciente y consistente en cuanto al liderazgo e inteligencia política de la presidenta y su gabinete federal, se encuentra en la cancelación --aunque sea temporal-- de los aranceles. Este enorme triunfo, da un mensaje valiente de que en México se negocia con la cara de frente y sin sometimiento alguno a ese imperio que se siente invencible en su propia posible decadencia y/ o reorganización. Aunque todavía las cosas están por verse, lo cierto es que hemos dado un avance de gran calado que pone a la presidenta de México no sólo en la primera página de los periódicos más importantes del mundo, sino además con más del 80% de aceptación popular en nuestro país. Todos los días en la ‘mañanera del pueblo’ se anuncian muchos logros, avances y proyectos de trabajo que dibujan un futuro de esperanza y progreso sin igual. Ya casi nadie tiene duda alguna de que el gobierno federal y el gabinete elegido por la presidenta, se presentan como un sólido bloque de amplia capacidad de trabajo, experiencia mostrada y lealtad al proyecto transformador. Hasta aquí solo aplausos y loas bien merecidos.
Sin embargo, la moneda mexicana tiene otra cara. Y ciertamente es mucho menos luminosa que la que aparece a nivel federal. Existen enormes desafíos y problemas que se presentan en la gobernabilidad estatal y municipal. En esa escala hay graves casos de nepotismo, corrupción y malversación de recursos públicos. Los actos de corrupción en estados y municipios, negocios sucios a la espalda de los intereses del pueblo, invasión de carteles inmobiliarios a diestra y siniestra, gabinetes estatales saturados de gente proveniente del prianismo más corrupto y neoliberal son solo algunos de los problemas. Además, hay irresponsabilidad y falta de compromiso de una gran cantidad de funcionarios y representantes populares provenientes de fuera del movimiento morenista y que de ninguna manera parecen estar dispuestos a abrazar, menos a honrar, los preceptos básicos de nuestro movimiento: no robar, no mentir y no traicionar. Ignorar estos hechos graves de corrupción o hacer como que no existen o no se ven, es realmente un error muy lamentable de parte de nuestro gobierno. Se entiende sin duda que los ataques externos son graves y que, ante la locura de Trump, todos tenemos que estar muy preparados. Pero como decía el presidente Andrés Manuel, es tonto quien crea que el pueblo es tonto, y en este sentido el pueblo, sabe que hay muchos asuntos en la gobernanza local que todavía están muy mal. Millones de personas que luchamos por la transformación de la vida pública nacional, estamos más que pendientes de lo que ocurre abajo, a pie de calle. Y sabemos que si realmente queremos que el cambio de régimen se consolide y continúe, es indispensable que se atiendan, con mano muy firme, los cientos de casos de corrupción, ineptitud, nepotismo y malos manejos que todos los días se hacen públicos aquí y allá. Los ciudadanos, en todo el territorio mexicano, acumulan cientos de expedientes que evidencian graves casos de inmoralidad y malos manejos en los gobiernos locales y es claro que no falta mucho para que la propia sociedad, de manera organizada haga un serio llamamiento a las autoridades correspondientes para detener tan destructiva avalancha. En el 5522996899 para formar parte de los Comunicadores del Pueblo.