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Ciencia y Saludviernes, 11 de febrero de 2022

Corazones en el espacio exterior

Al caer la noche, cuando los astrónomos apuntan sus telescopios al cielo, sucede, de vez en cuando, que entre las estrellas brillan corazones

Germán Martínez Gordillo / Sociedad Astronómica de Puebla Germán Martínez Hidalgo, AC

Desde Marte con amor

Tantos sobrevuelos nos han mostrado increíbles paisajes marcianos. Por ello, es normal encontrar figuras familiares, como corazones. Valles, cráteres o accidentes en el terreno crean las caprichosas formas.

La pareidolia marciana nos ha llevado a ver rocas con forma humana, de cascos militares, lagartos o ratas.

Un corazón congelado

En el verano de 2015, después de un viaje de nueve años, la sonda espacial New Horizons de la NASA, sobrevoló al lejano planeta enano Plutón. La expectación venía cargada de emociones encontradas.

Plutón fue descubierto en 1930 por el joven astrónomo Clyde Tombaugh, desde el observatorio Lowell en Estados Unidos. De inmediato fue considerado un planeta. Es, por poco, más pequeño que la Luna, de hecho su superficie es mayor a la de Rusia por pocos kilómetros.

Esto llevó a los astrónomos a reclasificarlo como Planeta Enano, en agosto de 2006, ocho meses después de haber despegado New Horizons. Pero la nueva clasificación no fue del agrado de muchos.

Por eso, esperar las nuevas imágenes desde el lejano planeta enano, tenían una carga emocional única.

4.5 horas después del sobrevuelo, llegó a la Tierra la primera imagen, y lo observado sorprendió a todos, Plutón mostró su corazón.

El corazón de Plutón será la imagen que nos acompañará por décadas, del que alguna vez fue el más lejano de los planetas, y ahora, el más grande de los enanos.

Un corazón nebuloso

La distancia en años luz significa que la luz de la nebulosa hoy observada, partió de ella hace 7 mil 500 años, viajó por el espacio a la velocidad de la luz (300 mil km/s) y apenas nos está llegando.

IC 1805, la Nebulosa del Corazón, es una nebulosa de emisión de hidrógeno ionizado. La caprichosa forma se debe a los vientos estelares (partículas) del cúmulo estelar Collinder 26 (Melotte 15), ubicado al centro de la misma.

Entre las decenas de estrellas del cúmulo, existe HD 15629, una con más de 100 veces la masa del Sol y una luminosidad equivalente a tres millones de soles, siendo una de las estrellas más masivas y luminosas de nuestra galaxia.

Al seguir explorando el Universo, brillarán más corazones, para recordarnos que lo que nuestros ojos ven, nuestro corazón lo interpreta.

german@astropuebla.org

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