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Ciencia y Saludmartes, 21 de febrero de 2023

Un llamado para proteger altamar

La ONU inició dos semanas de negociaciones para tratar de cerrar un tratado de protección de la altamar y no alejarse del objetivo de preservar el 30 por ciento del planeta para 2030

Amélie Bottollier-Depois

Todos los países del mundo se pusieron de acuerdo para proteger 30 por ciento del conjunto de las tierras y océanos para 2030. Un reto que no incluye la altamar, de la cual apenas 1 por ciento está protegida actualmente.

"Estamos optimistas por el hecho de que la COP15 sobre la biodiversidad le haya dado el empujón necesario a los gobiernos para que este acuerdo llegue a buen puerto", destacó Pepe Clarke, de WWF.

La altamar comienza en donde terminan las zonas económicas exclusivas (ZEE) de los estados, más allá de las 200 millas náuticas (370 kilómetros) de las costas, y no se encuentra bajo la jurisdicción de ningún país.

Aunque representa más del 60 por ciento de los océanos, estas áreas marinas han sido ignoradas históricamente, mientras que los estados ponían el foco en proteger las zonas costeras y algunas especies emblemáticas.

Sin embargo, "solo hay un océano, y un océano saludable significa un planeta saludable", recuerda a la AFP Nathalie Rey, de High Seas Alliance, que agrupa una cuarentena de ONG.

"La última oportunidad"

Pese al optimismo que rodea la nueva ronda negociadora, precedida de varios encuentros informales desde la última sesión del mes de agosto, los defensores de los océanos advierten de la posibilidad de un naufragio.

"Si fracasan de nuevo, queda en entredicho el propio proceso", dijo Liz Karan, de la ONG Pew Charitable Trusts.

"Ya estamos en la prórroga. Estas conversaciones son una última oportunidad para lograrlo. Los gobiernos no pueden fracasar", insistió en un comunicado Laura Meller, de Greenpeace.

El borrador que está sobre la mesa, lleno de paréntesis y de múltiples opciones, refleja los numerosos escollos que los negociadores deben superar.

Las modalidades para aplicar la obligación de evaluar el impacto en el medio ambiente de actividades contempladas en altamar tampoco generan unanimidad.

La repartición de posibles beneficios procedentes de la explotación de los recursos genéticos de la altamar, donde las industrias farmacéuticas, químicas y cosméticas esperan descubrir moléculas milagrosas, es uno de los puntos más conflictivos.

Ante la imposibilidad de llevar a cabo estas costosas investigaciones, los países en desarrollo temen quedar fuera de los posibles beneficios.

“Si perdemos el océano, nos perdemos a nosotros mismos”

La actriz y militante estadounidense Jane Fonda entregó este lunes por la noche a Lee una petición con cinco millones de firmas que reclaman un tratado "fuerte".

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