Días de muertos en CDMX
Ya están a punto de llegar nuestros muertos. Vienen para la fiesta
Joel Hernández Santiago
Somos la Ciudad de México. Somos el refugio de más de 10 millones de seres humanos que nacen, crecen, se reproducen, viven y un día, como sin pensarlo, como si tan impredecible fuera, se mueren…
Ya están a punto de llegar nuestros muertos. Vienen para la fiesta. Felicidad grande saber que estarán aquí aunque sea un rato y habrá que traerles lo que más les gustaba comer y disfrutar en la vida; y sus canciones eternas, de amor eterno.
Trabajadores del gobierno de la Ciudad de México recorren pasillos y pasajes: Limpian, sacuden, barren… Aun así hay silencio que estremece. ¿Es el silencio de la paz infinita? ¿Es el silencio del olvido? ¿Es el silencio de los sepulcros?...
reservación…
Este año la fiesta de Muertos en la Ciudad de México, que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008, según la UNESCO, tiene un doble sentido:
descarnados.’
Hoy la cosa es diferente. El sincretismo está a la vista. Las ofrendas tienen que ver con lo lúdico, pero también con el ritual que cada año es una fiesta. Con el bien y el mal. Con el premio o el castigo eterno…
Y ya se hacen cuentas: dos más dos, igual a cuatro… Según estimaciones de gobierno y empresarios capitalinos, las familias de aquí destinan entre mil y dos mil pesos para la celebración de la festividad.
Es fiesta. Sí. Y es tristeza. Sí. Todo junto. Los días no han sido fáciles para los capitalinos en estos 1,499 kilómetros cuadrados sacudidos por la naturaleza. Los que ya no están por esto, pero sí estarán en las fiestas:
Son todos ellos esa cera encendida para el camino. Y son nuestros muertos más queridos y más respetados: los de todos nosotros: los de hoy, para siempre…
“No me llores no, no me llores no, porque si lloras yo peno, en cambio si tú me cantas yo siempre vivo y nunca muero”.























