Comienza la batalla por la comida chatarra en las escuelas
A un mes de que entre en vigor la prohibición de vender alimentos de alto contenido calórico en escuelas, empresas comenzaron a interponer amparos
Juan Carlos Rodríguez, Juan Pablo Reyes, Jorge Salcedo y Atzayacatl Cabrera / El Sol de México
La iniciativa enfrenta desafíos de alto calibre: reducir la obesidad que afecta a 40 por ciento de las niñas, niños y adolescentes y aliviar las finanzas públicas del creciente gasto en enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
“Se le ha reconocido su habilitación para que compre, venda, importe, almacene, distribuya, comercialice y exporte, productos preenvasados, mismos que deben cumplimentar y observar las previsiones contenidas en la mencionada norma oficial mexicana”, señaló la SEP.
Intentos infructuosos
Sin embargo, estas iniciativas han tenido diferentes grados de éxito y resistencia, tanto de las autoridades locales como de las empresas productoras de alimentos ultraprocesados.
En 2004, durante el gobierno del presidente Vicente Fox, se introdujeron modificaciones en la Ley General de Salud, que incluían la regulación de la venta de alimentos dentro de las escuelas.
Aunque el objetivo era mejorar la nutrición de los estudiantes, no se estableció una prohibición directa de los alimentos ultraprocesados, sino que se alentó el consumo de productos más saludables.
Este esfuerzo no tuvo el impacto esperado, ya que no se implementaron mecanismos estrictos para supervisar y hacer cumplir las normativas.
En 2010, ante el crecimiento alarmante de la obesidad infantil en México, algunos estados del país comenzaron a tomar medidas más estrictas de manera independiente.
En 2014, durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, se estableció el Sistema de Etiquetado Frontal Nutricional como parte de las reformas en materia de salud pública.
No obstante, estas medidas fueron dirigidas a las escuelas públicas y no eliminaron completamente la venta de comida chatarra. Además, en muchas escuelas se seguían vendiendo estos productos debido a la falta de supervisión efectiva.
En 2020 se dio un nuevo impulso a la estrategia, esta vez apoyada por las políticas de etiquetado frontal, restricciones en la publicidad de productos no saludables dirigidos a los niños, y la promoción de alimentación saludable en las escuelas.
Las cooperativas, jugador clave
Para las organizaciones civiles que han dado seguimiento al tema de la alimentación en las escuelas, la supervisión de los lineamientos va a ser un factor clave para que la nueva estrategia contra la comida chatarra rinda frutos.
La directora ejecutiva de Redim admitió que el éxito de la estrategia dependerá de que, además de prohibir los productos nocivos, también se den alternativas. Una de ellas, sugiere, es animar a la industria alimentaria a caminar hacia la innovación.
“Se debe animar a la iniciativa privada a dar pasos hacia la innovación. Decirles: ‘anímense a hacer productos que sean menos dañinos para niñas y niños’. Y ahí puede haber una condición de ganar-ganar”, expone.
—¿Y por qué teme que Mario Delgado no haga el esfuerzo que se necesita?
Cuenta regresiva
La misión es titánica, ya que implica la participación de 258 mil escuelas públicas y privadas de nivel básico, medio superior y superior del Sistema Educativo Nacional.
Esto confirma el diagnóstico ofrecido por Alianza por la Salud Alimentaria (ASA), organización que desde hace una década tiene una campaña por alimentos saludables en las escuelas.
Sin embargo, “la versión original de estos lineamientos fue modificada por la presión de las empresas permitiendo que se sigan ofreciendo productos altamente procesados y bebidas azucaradas”, destaca.
En México, el número de personas que viven con diabetes ha aumentado de manera exponencial en los últimos años, un fenómeno atribuido en buena medida al consumo de alimentos poco saludables.
El costo del tratamiento de la diabetes es una carga económica insostenible para el sistema de salud mexicano.
Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los gastos anuales en tratamiento y complicaciones derivadas de la diabetes superan los 50 mil millones de pesos.
Salud pública vs iniciativa privada
“No hay acceso al agua potable, tampoco hay acceso a frutas y verduras; después de la pandemia sí se puede hablar de una transición a los productos ultraprocesados, si bien siempre lo ha habido, ahora lo vemos un poco más fuerte”, añade.
Reportero de medio ambiente, derechos humanos y temas religiosos. Me gusta contar historias en las que se cruzan la ciencia, la vida cotidiana y los números. Ciclista urbano, cocinero ocasional y amante del café de especialidad.
Poeta y periodista que navega entre versos y datos duros. Reportero de Presidencia; también le sigo los pasos al Legislativo.
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