Tras más de seis décadas, el inmueble cerró sus puertas para que la sede diplomática se mude a un nuevo edificio en calzada Legaria, colonia Irrigación
Finalmente, en 1960 se comenzó la construcción del inmueble ubicado en el 503 del Paseo de la Reforma, a unos pasos de uno de los emblemas de la historia mexicana: el Ángel de la Independencia.
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Edificio de la embajada ubicado en Paseo de la Reforma 305 / Foto: Adrián Vázquez/El Sol de México
Tras 61 años de haber albergado a miles de empleados de la Casa Blanca y ser testigo de algunos de los momentos más importantes de la relación entre México y Estados Unidos, el gobierno en Washington cerró las puertas de su embajada ubicada en el número 305 de Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas de la capital mexicana, para mudarse a una nueva sede en calzada Legaria, la colonia Irrigación.
Poco a poco las rejas que por años amurallaron el inmueble para protegerlo de múltiples manifestaciones contra la guerra, las políticas migratorias y el comercio bilateral, están siendo retiradas. La calle de Río Danubio, al costado izquierdo de la embajada ya fue liberada, según constató este diario, aunque, de acuerdo con autoridades de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México, a las que se consultaron, las barreras de metal continuarán frente al edificio hasta que se indique el retiro por parte de los responsables estadounidenses.
Todavía no está definido en qué se convertirá la ahora exembajada, según señalaron trabajadores de la misma, aunque se menciona que podría mantenerse como oficinas alternas o incluso pueda ser vendida por la administración de Donald Trump.
La embajada ha tenido múltiples ubicaciones a lo largo de la historia, incluida una casa colonial francesa que se encuentra en el número 102 de la calle de Londres, en la colonia Cuauhtémoc y un edificio diseñado por el arquitecto Mario Pani, uno de los urbanistas más destacados de México.
La historia inicia hace más de 200 años, cuando ambas naciones establecieron relaciones diplomáticas en 1822 y el entonces presidente James Monroe, autor de la Doctrina Monroe en la que se acuñó la frase: “América para los americanos”, reconoció al gobierno imperial de Agustín de Iturbide. Fue hasta 1825, con Guadalupe Victoria ya como Presidente de México, que Monroe nombró a un enviado especial y ministro plenipotenciario para cumplir con las tareas de embajador. Se trató de Joel Poinsett, un botánico y exsecretario de Guerra que atendía la relación bilateral desde su residencia frente a la Alameda Central, en la calle que actualmente se conoce como Doctor Mora.
De acuerdo con archivos históricos de la embajada y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Poinsett llegó a México con la misión de sondear al nuevo gobierno y fomentar los intereses estadounidenses en la región. Entre ellos estaba proponer la venta de los estados del norte de nuestro país, pero al no lograr su cometido tuvo que ser destituido en 1829.
Después de Poinsett, desfilaron más de 20 enviados y ministros de Estados Unidos que participaron en diversas hostilidades hacia nuestro país como la anexión de Texas, en diciembre de 1845; la guerra México-Americana, acontecida entre 1846 y 1948 y la primera intervención estadounidense en la que el vecino país arrebató más de 50 por ciento de nuestro territorio. Las hostilidades provocaron que ambas naciones rompieran relaciones diplomáticas en dos ocasiones: 1836 y 1845.
Fue hasta 1898, durante el Porfiriato, que la misión estadounidense en México se elevó al rango de embajada y Powell Clayton se convirtió en el primer embajador oficial. La embajada se instaló provisionalmente al interior del Palacio del Cobián, actual sede de la Secretaría de Gobernación (Segob). Desde ahí, a inicios de la Revolución, en 1913, el embajador estadounidense Henry Lane Wilson conspiró contra el presidente Francisco I. Madero y organizó dentro de la embajada la firma del pacto de la Ciudadela, que desconoció al gobierno de Madero y designó al general Victoriano Huerta como nuevo presidente.
La casona ubicada en Londres No. 102, en la "Zona Rosa" de la Ciudad de México fue una antigua sede de la embajada / Foto: Adrián Vázquez/El Sol de México
Posteriormente, los representantes del gobierno estadounidense se instalaron en una casa colonial francesa ubicada en la calle Londres 102, donde actualmente se alberga una escuela de maquillaje profesional, varios comercios de productos chinos y un bar. La embajada abarcaba hasta lo que hoy son las oficinas del Mecanismo de Protección de Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Tan sólo un año después, la sede diplomática cambió de domicilio a Niza 53, en el que sería el primer edificio construido por los estadounidenses específicamente para alojar su representación. El costo fue cubierto, según los archivos, por la esposa de Edward L. Doheny, un magnate petrolero con negocios en México.
Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses tuvieron que ampliar su embajada y en 1951 la representación diplomática, el consulado y otras agencias del gobierno de la Casa Blanca se mudaron a un edificio modernista de los arquitectos Mario Pani y Jesús García Collantes, ubicado en la esquina de avenida Reforma y Lafragua, frente al histórico hotel Imperial.
El 17 de diciembre de 2025 el exembajador Ken Salazar inauguró la nueva sede de la embajada estadounidense en la alcaldía Miguel Hidalgo / Foto: Roberto Hernández/El Sol de México
La edificación estuvo a cargo de una constructora mexicana y los constructores usaron mármol de Carrara para cubrir interiores y fachada a petición de los estadounidenses. Desde entonces, la embajada hospedó a más de cuarenta embajadores, entre los que ha habido diplomáticos de carrera, actores de Hollywood como John Gavin –conocido por su participación en la película Psicosis–, empresarios, académicos y políticos de profesión. Sólo uno de ellos ha tenido que renunciar a su puesto, se trata de Carlos Pascual en el 2011 por las revelaciones filtradas en el portal Wikileaks.
En más de seis décadas de servicio, desde la embajada se negoció el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá; así como el Plan Mérida que apoyó con recursos económicos y equipos la guerra contra el narcotráfico, emprendida durante el gobierno de Felipe Calderón. Ha sido, también, el escenario de constantes manifestaciones y protestas por la separación de niños migrantes latinoamericanos de sus padres y en contra de la reforma migratoria del gobierno de Trump, por la invasión estadounidense a Irak, en contra del TLCAN, entre muchas otras.
El inmueble también fue escenario de algunos escándalos como el protagonizado por Brian Jeffrey Raymond, quien trabajaba para una agencia del gobierno estadounidense en la embajada. Raymond fue detenido en el año 2020 por abusar de al menos 22 mujeres que captaba mediante aplicaciones de citas y drogaba mientras era empleado del cuerpo diplomático en nuestro país. Además de más de una acusación de espionaje a políticos, instituciones y ciudadanos mexicanos desde la embajada.
Ahora la Casa Blanca inicia otro capítulo con la nueva sede, ubicada en la colonia Irrigación, alcaldía Miguel Hidalgo, cuyo costo superó los mil millones de dólares, en momentos en que el tema de la lucha contra el narcotráfico, la migración irregular y el comercio han dominado la relación entre el presidente Donald Trump y su homóloga Claudia Sheinbaum.