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Análisismiércoles, 17 de diciembre de 2025

¡Dale, dale, dale!

Tiempo después Martín Lutero colocó unas velas sobre las ramas del árbol de navidad porque dijo: “centellaban como las estrellas”.

Letonia, disputa el mérito de haber colocado por primera vez un árbol de navidad en su plaza pública.

Fue, como toda evolución por la costumbre de los pobladores, que surgieron algunos cambios en sus adornos.

En Estonia la tradición pagana tenía como fin el de “reanimar” el árbol y asegurar el regreso del sol y de la vegetación; porque al árbol se le considera un símbolo de fertilidad y de regeneración.

Después hubo una mezcla de ritos paganos y germánicos de adoración del árbol, con tradiciones cristianas, popularizándose en Alemania con adornos de manzanas, dulces, nueces y velas emulando al árbol del paraíso.

Se introdujo el árbol de navidad, según la leyenda en Inglaterra con la Reina Victoria.

Fueron, se dice, inmigrantes alemanes los que introdujera el uso del árbol de Navidad en América.

Se señala que los ángeles con el árbol anunciaron el nacimiento de Jesús a unos pastores, quienes fueron a verlo.

Adornaron al árbol con ese motivo, con sus velas y para que el árbol anunciara a la gente el nacimiento de Jesús.

El árbol de navidad representa y simboliza la vida eterna y la reconciliación de la humanidad con la divinidad.

El árbol de navidad es un símbolo de luz, alegría, amor, para la humanidad.

Con su colocación se rinde un respetuoso rito a todas las creencias, y se habla de una humanidad.

Hace recordar con nostalgia a los que se adelantaron y nos acompañaban en esos rituales.

El árbol de navidad revive los recuerdos, y en ellos esa noche de navidad nos hace vivir dos veces.

Esos recuerdos son nuestra gran riqueza espiritual, y eso es lo que realiza el árbol de navidad con su presencia.

En el dulce murmullo iluminado por las velas del altar que es el verdor del árbol, surgen de todos los labios las oraciones, y el deseo de mutuas felicidades.

El árbol de navidad tiene la magia de vivir, de crear ilusiones, de realizar antiguas promesas y generar buenos deseos.

El árbol de navidad tiene alma que origina, emoción de vida, crea caminos de perdón, fecundas inspiraciones nobles, tramita energía positiva, y fortalece los anhelos y los sueños:

Al final de lo que se llama “acostar al niño” dice la abuela: Que la luz de las esperas del árbol navideño les ilumine en los nuevos caminos.

Después todos apagan sus velas, se abrazan y salen al patio a gritar: dale, dale, dale, no pierdas el ritmo, porque si lo pierdes… y se oye el golpeteo a la piñata y caen los dulces... Y ustedes saben lo demás porque vivieron esos inigualables tiempos.

Porque hicieron surgir una esperanza, que hicieron rodar una lagrima en sus mejillas, y se convirtió en mensaje de paz para todos seres humanos.

Feliz, saludable y próspera navidad.

A ROMPER “LA PIÑATA”.

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