El siguiente paso…, los taxis
franciscorobless@hotmail.com
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEL TRANSPORTE público siempre fue un asunto de mediana importancia en México. Por lo menos la historia del mismo así nos lo muestra. Desde la aparición de la carreta, el medio más primitivo para transportar grandes volúmenes, hasta la llevada de los vehículos con motor de combustión interna, la intención siempre ha sido la misma: llevar mercancía, animales o gente de un lugar a otro, cobrando, ya sea por peso, o por cabeza.
MIENTRAS OTROS países se preocuparon por la dignificación del transporte público, principalmente de Europa, Estados Unidos y el Canadá, nuestro país siguió con la misma tónica de principios del siglo pasado. “Lo importante era proporcionar un servicio necesario y no incluir en el mismo comodidades extras al usuario”, repetían una y otra vez los permisionarios cuando se les pedía calidad y eficiencia. Eran los años en los que los dueños de los autobuses y taxis imponían sus reglas (¿todavía?) y sus puntos de vista, pese a que el gobierno dijera lo contrario y los amenazara con retirarles la concesión.
PARA LA SATISFACCIÓN de los poblanos, el transporte público ya está mejorando y aunque lentamente porque la infraestructura que se necesita es laboriosa y cara y no existía, la dignificación ya se palpa en todo el municipio con las líneas Uno y Dos del Puebla-Bus, o RUTA como lo llaman sus creadores y los avanzados trabajos que ya se realizan sobre toda la ruta que recorrerá la línea Tres.
Y LA PREGUNTA SURGE de inmediato: y los taxis, ¿para cuándo?, pues que sepamos no existe un reglamento que especifique qué tipo de unidad es permitida y obligatoria para prestar este servicio; de qué capacidad; de cuántas puertas; de cuántos años de uso y de más etcéteras, etcéteras que nadie se atreve a tocar. Un importante sector de esta capital y del interior del estado utiliza este servicio y las autoridades en turno (todas) no han puesto condiciones estrictas en la prestación de este oficio, tan importante como lo es al subirse a un auto ajeno y con un chofer desconocido. Poca cosa.
PARA EL DEPARTAMENTO correspondiente, le basta que el pretenso tenga licencia de manejar y un auto nuevo o seminuevo para prestar el servicio. En pocas palabras, cualquier cosa que ruede y que sirva para llevar al usuario de un lado a otro, que no eche humo por el escape y que las luces traseras y delanteras funcionen.
TUVIERON QUE LLEGAR a Puebla y a todo México servicios como Uber y Cabify para que las mismas les abrieran los ojos a las autoridades. Después de ellas y luego de las bondades que sobre el papel prometieron ambas empresas para ser más eficaz a este olvidado servicio, ya nada fue igual y ya nada lo será en el futuro. Puebla, por lo menos, no aceptará algo inferior y por lo mismo exige que todos los vehículos-taxis que diariamente circulan por todo el estado cumplan con los requisitos mínimos y máximos de seguridad y confort.
ENTRE OTRAS COSAS, que ninguno más podrá prestar servicio si no tiene, por lo menos, un tamaño mediano (compacto) y dejar atrás los días de los tristemente famosos escarabajos por los que fuimos el “hasmereír” en todo el mundo. Asimismo, dejar fuera de este servicio a las demás cucarachas que circulan actualmente, sobre los que se necesita valor para abordarlos y optimismo al suponer que nos llevará salvo a casa, o a nuestro trabajo.
DEL MISMO MODO, los taxis en funciones no podrán exceder un determinado tiempo de uso, el cual la autoridad, según un estudio, determinaría. Asimismo, el vehículo deberá contar obligatoriamente con frenos ABS y con cinturones de seguridad para cada uno de los pasajeros y precisamente, el responsable de que todos los pasajeros se los coloquen será el chofer, que no podrá iniciar su recorrido sin antes comprobar que todos lo hagan. Identificación del chofer y los agentes de tránsito deberán de revisar, periódicamente, que el vehículo esté en buenas condiciones, ya sea en el buen estado de los asientos, en los cinturones de seguridad, en las luces exteriores e interiores y la limpieza del chofer y del propio auto.
¡ES DEMASIADO! Según usuarios consultados sería lo mínimo a exigir y agregarían que bajo ningún pretexto ninguna otra persona debería abordar el taxi si no es con la aprobación del usuario y tampoco permitir que se fume dentro, se tomen bebidas embriagantes, o se ponga la radio a todo volumen, por lo menos hasta que el servicio concluya.
¿QUÉ LES PARECE? ¿Se lo pedimos a Santa Claus?, o esperamos que nuestras autoridades se pongan las pilas y no esperen que esta modalidad se ponga en funcionamiento en la Ciudad de México para copiarlo, como todo lo que hemos intentado anteriormente. ¡Que se quede como tarea!