Análisisjueves, 9 de noviembre de 2017
Las leyes muertas
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NADIE, QUE NO SEA el servicio tradicional de taxis, el mismo que tantos dolores de cabeza ha causado a la sociedad poblana, desea que los servicios que prestan los ERT (Empresas de Redes de Transporte como Uber y Cabify) en varias ciudades del mundo (Puebla incluida) dejen de hacerlo.
SEGÚN ENCUESTAS realizadas entre los usuarios de esta ciudad capital, e incluso después de los trágicos acontecimientos en los que dos estudiantes fueron asesinadas con la participación directa de dos choferes de estos servicios, el ciudadano consultado, en una gran mayoría, prefiere esta modalidad y no desea que autoridad alguna le retire las concesiones y volvamos al deficiente y siempre peligroso servicios de taxis. O sea, más de lo mismo.
ENTENDÁMOSLO, UBER, Cabify o como se llame este variedad de servicio llegaron para quedarse, pero… bajo nuestras propias reglas y aunque teóricos en el asunto advierten que las modificaciones que el gobierno estatal impuso son improvisados luego de los trágicos acontecimientos, la opinión generalizada los aprobó de inmediato.
UBER, EN FRANCA rebeldía y acostumbrada a imponer sus propias reglas en las distintas ciudades en donde se presenta, desde un principio impugnó las mismas y hasta amenazó con retirarse del mercado poblano si el Congreso estatal las aprobaba. El clásico petate del muerto. Finalmente las aceptó a regañadientes y anunció –de paso- que si le prohibían el pago en efectivo, comenzaría a cobrar a través de tarjetas de prepago. O sea, dinero en efectivo, pero disfrazado de plástico, situación que las autoridades poblanas tendrán que corregir.
LAS NUEVAS REGLAS son claras y beneficiarán, tanto a los usuarios (los más importantes) como a la empresa y proporcionará mayor seguridad a los choferes que en la vieja aplicación son continuamente asaltados y asesinados por gente desconocida que aborda sin que nadie sepa de quién se trata y que tradicionalmente paga en efectivo. En el servicio de ERT, por lo menos en Puebla eso terminó.
LAS NUEVAS REGLAS son claras: los autos Uber o Cabify (si esta última empresa acepta las nuevas medidas y el gobierno le levanta la suspensión) deberán tener placas del estado de Puebla y calcomanías alfanuméricas. Tarjeta de circulación. Para el chofer, licencia de automovilista (no avanzó la idea de que fuera licencia de tipo mercantil). Constancia de NO antecedentes penales, la cual deberán actualizar cada seis meses. Constancia que acredite que fueron aprobados en al menos los siguientes exámenes: valoración toxicológica, pruebas psicológicas y psicométricas e investigación socioeconómica.
DESDE AYER, EN EL Periódico Oficial del Estado, fueron publicadas las nuevas reformas a la Ley de Transporte del Estado de Puebla que el Congreso local, a propuesta del Ejecutivo aprobó el mes pasado, las cuales van dirigidas a las redes de transporte que se basan en una plataforma electrónica para ofrecer el servicio, en las cuales, se puntualiza, se mantiene el pago electrónico como ÚNICA opción de cobro por el servicio de transporte ejecutivo.
LAS DISPOSICIONES también obligan a crear un patrón de conductores que incluya a choferes del transporte público, del servicio mercantil (taxistas) y del servicio ejecutivo como Uber, quienes deberán proporcionar sus datos personales y actualizarlos de manera mensual.
PARTIR DEL PASADO martes, las empresas de Redes de Transporte deberán acreditar ante el gobierno que los conductores que registren para la prestación del servicio, cuenten con lo siguiente: licencia de automovilista, CURP, constancia de no antecedentes penales actualizada cada seis meses, constancia de que fueron aprobados los exámenes mencionados anteriormente, autos en buenas condiciones, limpios, etc.
CUANDO ALGO DEJA de funcionar o de maniobrar bien, por lo general se atrofia y eso es más o menos lo que le está sucediendo a todas las uniones de taxistas del país qu8e, en palabras más coloquiales “se durmieron en sus laureles”. Uber es ya una compañía que funciona en 45 ciudades del país y en cada una de ellas llegaron para llenar un hueco que cada día se hacía más grande.
UN MAL SERVICIO EN EL transporte público, llámese taxi o camión urbano, conduce a la sociedad a buscar opciones y una de ellas, para desgracia de la polución ambiental, es la adquisición de autos nuevos o usados para satisfacer las necesidades propias. Los efectos son ya palpables: un extraordinario número de vehículos circulando por las calles poblanas que hacen imposible el tráfico, sobre todo en las “horas pico”. Un aumento significativo de la contaminación de aire y por ende de las enfermedades respiratorias y al mismo tiempo un incremento en los accidentes en donde las víctimas, por lo general, son transeúntes y ciclistas.
UN SERVICIO COMO Uber o Cabify podría ser una buena expectativa para dejar el auto en casa y lo mismo podríamos decir del nuevo servicio de RUTA que a pasos acelerados concluye lo que será la Ruta 3 que irá de la CAPU a Ciudad Universitaria e ir dejando en el olvido los ataúdes rodantes que aún circulan –en gran cantidad- por todas las calles de esta Angelópolis.
NO OBSTANTE EL público, escéptico por naturaleza se pregunta, ¿aceptará Uber estas nuevas reglas, o impondrá la tarjeta de prepago para cobrar su servicio? ¿Se sujetará las mismas, o en un futuro tratará de imponer lo que ya está haciendo en la Ciudad de México de proporcionar un servicio como antiguamente lo hacían “las peseras”? ¿O estas leyes seguirán el curso que siguieron otras que en el papel lucen bonitas, pero en la práctica a nadie le ha interesado que se cumplan? Veremos.