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COMENZARON LAS campañas políticas en todo el país, lo cual significa –para algunos- el inicio de una épica batalla que culminará con una masiva votación (se espera) el próximo primero de julio, por la cual serán elegidos el siguiente presidente de la República, varios gobernadores, presidentes municipales de todo el país con sus respectivos regidores, diputados locales y lo que será el nuevo Congreso de la Unión, pero para la mayoría, el sufrido electorado, serán tres meses de suplicio; de verse abrumados por millones de spots que diariamente, a todas horas, ya están siendo trasmitidos a través de radio y televisión por los mismos personajes; con las mismas caras; con las mismas sonrisas falsas y con las mismas promesas de siempre.
PESE A QUE CONTAMOS con la facultad de darle vuelta al botón del radio para bajarle el volumen, o para apagarlo, o ponerle “mute” a la televisión, no nos escapamos de escuchar y de ver algunos de ellos que, en algunos casos resultan interesantes mientras que los mismos no pasen de 500 a la semana. O sea, el límite de lo que se supone soporta la paciencia de cualquier ciudadano, incluso algunos spots bastante simpáticos como los de Morena, muy semejantes a los que diariamente veíamos por televisión con Brozo.
¡CLARO, HAY DE TODO! Los masoquistas –por ejemplo- no se pierden uno de ellos y hasta buscan estaciones diferentes en el cuadrante para seguir escuchándolos, o canales en la televisión de paga para “verlos en vivo y a todo color” y hasta los difunden por las redes para que otros los “gocen”. Lo cierto es que durante estos tres meses la contaminación se dispara a niveles nunca superados. Sí, una contaminación que afecta la vista, el oído, la mente y en general todos los sentidos.
¿LA VISTA?, ¡PUES CLARO! Basta ver a la ciudad de Puebla –como ejemplo- inundada de carteles, de bardas pintarrajeadas, de grandes espectaculares que distraen al automovilista, de anuncios luminosos, pero sobre todo de enormes posters que casi por encargo traen en la parte trasera los taxis y cientos de camiones de las líneas urbanas de este municipio, con la fotografía impresa y el mensaje de Martha Erika Alonso de Moreno Valle, candidata a la gubernatura y de unos días para acá de Mario Riestra en busca de una senaduría (ambos del PAN).
ALGUIEN (EQUIVOCADAMENTE) les dijeron al oído a estos candidatos que la repetición de su imagen en un mayor número de camiones, paredes y espectaculares les darían más votos al final de las campañas. Que ya no basta hablar, o de poner como mal ejemplo a Mario Marín. Que yo recuerde, desde los años en los que todos los partidos utilizaban estos mismos métodos en Puebla, lo único que lograron fue el hastío de millones de habitantes de esta Angelópolis. Una irritación general de la ciudadanía que, el día de las elecciones, se desquitaban de semejante contaminación visual con un voto en contra, o lo que es peor, con la abstención.
Y ES QUE ES COMPRENSIBLE. Después de ver durante días y días la misma imagen desde el parabrisas de tu auto cientos de veces, con la misma sonrisa del candidato; con el mismo slogan y con todo lo que esta publicidad masiva significa, al llegar a la urna lo menos que quieres es votar a favor de quien te torturó día y noche durante 90 días.
LA CONTAMINACIÓN visual es una clase de contaminación que afecta o perturba la visualización, o rompe con lo estético y el paisaje, ya sea por su grotesca presentación, o por la repetición exagerada de imágenes, fotos, etc. El impacto visual se puede dar a través del abuso de carteles, cables, chimeneas, fotos, postes y hasta de un edificio edificado con mal gusto, aunque muchos de ellos estén colocados en un solo lugar y fáciles de eludir. En cambio la propaganda política de la esposa de Moreno Valle y de Mario Riestra nos sigue por todos lados y es la que más afecta y perturba.
Y ASÍ COMO ÉSTA, VARIOS tipos de contaminación debemos soportar diariamente. Ya es parte del entorno, diría el resignado. Solo por citar algunas, mencionaremos la acústica, la lumínica, la ambiental (agua, aire y suelo), la visual y hasta la radioactiva. El 2 de julio comienza la desintoxicación.