Jornada violenta
El patrón es claro: la violencia es múltiple, simultánea y desbordada. No es un solo evento espectacular; es una cadena de hechos que exhibe una fractura profunda en el tejido social y en la estrategia de seguridad.
Sinaloa vive en una paradoja permanente. Es un estado con presencia constante de fuerzas federales y, al mismo tiempo, con regiones donde el control territorial del crimen organizado es un secreto a voces. Es un estado donde se anuncian detenciones relevantes, pero la violencia cotidiana no cede.
















