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Cantos del poder / Tiempo de armonía
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Es tiempo de revisar los entretelones de la negociación del TLCAN, la dinámica del mercado petrolero y la autodeterminación del país. Nos remontamos a mil novecientos noventa y tres, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Carlos Salinas de Gortari (CSG) ofreció a su similar de los Estados Unidos de América, abrir Pemex al capital extranjero en el contexto de la negociación del Acuerdo Comercial, T Mec al día de hoy.
El equipo de negociadores salinistas siempre negó que el petróleo mexicano hubiera estado sobre la mesa con el TLCAN, pero “apenas un día después que el ex presidente Salinas dijera en el año de 2010 en Madrid, España, que “el TLCAN no ha tenido los efectos positivos”, John Dimitri Negroponte, embajador de Washington D.C. en México y testigo de las negociaciones aclaró que el ofrecimiento de Pemex se hizo en una conversación que CSG y George Bush Padre sostuvieron en San Diego, California, dentro de las pláticas del TLCAN, teniendo como testigo a Herminio Blanco, jefe del equipo negociador mexicano, y que él (Negroponte), había sido quién advirtió a Bush padre que era una cuestión muy seria que se pensara en incluir el tema del petróleo, dado que no había en ese momento las condiciones políticas necesarias para abrir Pemex a la inversión de capitales del exterior.
Es raro que la mencionada iniciativa de que habla Negroponte se haya originado en las filas del equipo negociador mexicano y no entre sus pares estadounidenses, como era de esperarse en ese tiempo. Los cercanos colaboradores de Bush padre se vieron sorprendidos por la prisa del equipo de negociadores salinista por enajenar PEMEX, pese a estar aún fresco en la mente popular el recuerdo de las celebraciones del 18 de Marzo y la hazaña de Lázaro Cárdenas en 1938. ¿ Cómo surge la prontitud de los negociadores connacionales por cumplir los deseos de los políticos allende el río Bravo y en ocasiones de manera más radical que estos? Esto fue parte de un proyecto largamente acariciado. El ex Secretario de Hacienda,Antonio Ortiz Mena, en su papel de director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó generosas becas a jóvenes para ser la “generación del cambio” en México. Entre los becarios están Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo, Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard, Guillermo Ortiz, Pedro Aspe y Emilio Lozoya, entre otros; la gran mayoría cercanos a Carlos Salinas en la Secretaria de Programación y Presupuesto (SPP), diáspora de jóvenes tecnócratas reunidos en el “edificio inteligente” de la SPP, que en el tercer año del sexenio de Miguel de la Madrid eran el poder detrás del trono, y CSG su cumplido domador.
En el liderazgo salinista se integró un grupo con conocimientos y estudios de postgrado y maestrías en universidades del exterior, principalmente Estados Unidos, que todavía hoy opera estrategias de carácter político y económico en su condición de asesores de entidades privadas.
El grupo “compacto” se apoderó de la presidencia de la república por intermedio de un proceso de votación impugnado y tras de más de cuatro décadas de mano dura en contra del pueblo fueron desplazados del poder presidencial por hombres y mujeres dignos liderados por un gobierno refractario a convertirnos en siervos y lacayos del Imperio .
Nadie niega que dependemos de Estados Unidos en muchos rubros de la economía y de la cultura ( renglón del TLCAN en el que también salimos perdiendo). Nadie niega que estamos condicionados por la frontera de tres mil y tantos kilómetros contantes y sonantes. Ni se niega que las grandes potencias mundiales están en una implacable guerra comercial. Pero con esto no se entiende que debamos recibir órdenes literalmente en todo para manejarnos, política, social, cultural y económicamente.
La clase política de la gran Babilonia no ceja en su maquiavélica postura de debilitar a nuestro gobierno, solo porque “no les gusta su economía”. Solo que ahora se contienen porque saben que la actual Mandataria posee la fuerza moral para declarar que cese el entrometimiento de la “diplomacia” del vecino país representada por políticos, empresarios , militares, académicos , periodistas; además de líderes de la “oposición” mexicana que laboran con el respaldo de la potencia extranjera.
En la misión de “ plantar cara” a los intervencionistas para hacerlos renunciar a sus objetivos es necesario que también los grupos políticos, económicos y sociales oposicionistas al gobierno se unan con otros grupos sociales en la tarea de criticar y denunciar la injerencia de un gobierno del exterior. Es posible criticar un acto determinado en la gestión de un gobernante y también solidarizarse públicamente en otros asuntos que a juicio del crítico sean por obra de la buena fe y con una finalidad noble. No hay contradicción alguna. ¿ No es cierto?
Los buenos mexicanos han exaltado la política internacional de CSP simple y sencillamente porque es una actitud patriótica prevenirnos de que los Estados Unidos impongan en nuestro país sus líneas políticas y… sus métodos. Aunque a algunos—reitero-- les daría enorme alegría que fuera posible convertir a México en un protectorado o colonia del vecino país del norte. Ser una estrella en el lábaro patrio de la nación pretoriana. Hay entreguistas; los hay. Bueno. Por hoy es todo. Mejor no le sigo. Tan, tan, san se acabó.