Cantos del poder / Sumas y restas
Sin las matemáticas, no se habrían conocido las leyes de la fuerza gravitacional ni la teoría de los hoyos negros en el espacio exterior.
Sin las matemáticas es dificultoso vislumbrar la realidad de la vida cotidiana, aplicado a las ciencias sociales. Y sabríamos nada de la misteriosa acción de los algoritmos.
Sin las matemáticas es indispensable el retorno a las bolas de cristal y sombreros de cucuruchos para adelantar con precisión a los favoritos en las encuestas políticas y sus posibilidades de triunfo.
Sin las matemáticas se perdería en el éter cósmico la naturaleza de la absurda cantidad de pesos y centavos que se destina cada año para el pago del infame rescate bancario Fobaproa, blanqueado a IPAB por el “PRIAN”, un 12 de diciembre.
Y si venir en defensa de los recursos naturales y la industria energética de México es ser nacionalista, entonces lo soy.
Si la aspiración de que las facultades de la rama Legislativa y Judicial, actúen con rectitud y sentido humano es incorporarse a las filas del nacionalismo, a esto me incorporo.
Si el denunciar la política del odio que los malos políticos del vecino país del norte utilizan como arma electoral es ser nacionalista, así me considero.
Si querer un México firme, digno, respetado en el ámbito internacional es ser nacionalista, soy nacionalista.















