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Todos los días convivimos con la tecnología, en todo lugar y a cualquier hora, este uso cotidiano y frecuente para muchos usuarios pasa desapercibido, pero para otros, esta interacción con la tecnología les genera diversas experiencias como ansiedad, fatiga y hasta adicción y se presenta a nivel personal, como estudiante y sobre todo a nivel laboral, propiciando alteración en nuestra salud mental, emocional y física, y no siempre es positivo.
En lo concerniente a la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la salud de las personas trabajadoras, diversos estudios demuestran que, además de propiciar la aparición de dolores musculares, migraña, fatiga mental y física, y ansiedad, entre otras, la implantación incontrolada de las TIC también es el origen de una nueva patología: el tecnoestrés.
Al respecto, una reciente investigación publicada en ‘International Journal of Human-Computer Interaction’ sostiene que la implementación de Inteligencia Artificial (IA) está aumentando el nivel de incertidumbre y la ansiedad en empleados de sectores tecnológicamente avanzados, por su parte, un informe de McKinsey & Company estimó que el 30% de los trabajadores siente incertidumbre sobre la seguridad de su empleo debido al avance de la IA, estudios recientes de origen español revelan que el incremento del tecnoestrés entre trabajadores remotos está asociado a la percepción de falta de desconexión digital y al aumento de cargas de trabajo.
Por otro lado, un informe elaborado por la consultora Evoluziona con motivo de la Semana de Concienciación sobre el Estrés, celebrada en noviembre pasado, prevé un incremento del estrés de los trabajadores con la irrupción de la IA en el entorno laboral, las principales razones son la necesidad de producir más y más rápido, y el miedo a lo desconocido y ser reemplazados por la tecnología, diversos estudios analizados en el informe ya han detectado cómo la implementación de IA está incrementando el nivel de ansiedad vinculada a la tecnología, lo que se conoce como tecnoestrés.
El término fue acuñado en 1984 por el psicólogo Craig Brod, quien lo describió como una “enfermedad de adaptación” causada por la incapacidad de lidiar de manera saludable con las nuevas tecnologías, desde entonces, el concepto ha evolucionado con la digitalización masiva, especialmente con la llegada de internet y los dispositivos móviles.
El tecnoestrés surge como resultado de la interacción entre el avance acelerado de la tecnología y la capacidad humana para adaptarse a ella, combinado con las demandas sociales y laborales que imponen su uso constante, entre los principales factores que contribuyen a su aparición tenemos la evolución rápida de la tecnología en herramientas digitales como computadoras, smartphones, software que se actualizan constantemente, lo que obliga a los usuarios a aprender nuevas funciones o sistemas en poco tiempo, esta presión por mantenerse al día puede generar frustración o inseguridad.
También, la exposición continua a grandes cantidades de datos como correos, notificaciones, redes sociales, superando la capacidad de procesamiento mental de muchas personas, provocando agotamiento y estrés, en entornos laborales o sociales, se espera que las personas estén siempre conectadas y respondan de inmediato, lo que elimina el tiempo de descanso y aumenta la ansiedad.
Algunas sencillas sugerencias para mitigar el tecnoestrés consisten en planificar tu agenda del día sin sobrecargarla de actividades y gestionando los imprevistos con flexibilidad, terminando la jornada de trabajo o durante el fin de semana, procura disfrutar de tu ocio y de tus relaciones personales y familiares, es importante distinguir lo urgente de lo importante: si ese correo puede o no esperar a mañana sin afectar tu trabajo, hay que aplicar una delegación clara para los asuntos urgentes cuando estás en tus horas de ocio, vacaciones o fines de semana.
Por todo lo ya descrito, tenemos que indudablemente la tecnología seguirá evolucionando y beneficiando a los centros de trabajo, por tanto, se requiere enfrentar el tecnoestrés de manera proactiva para que los colaboradores puedan adaptarse y seguir siendo productivos en condiciones de trabajo cada vez con mas tecnología, el bienestar y seguridad laboral de los colaboradores debe tener presente que la tecnología, por sí sola, no puede reemplazar la creatividad, la empatía y la intuición humana, cualidades que siguen siendo esenciales en muchos ámbitos profesionales.