Alfa y Omega / El arcón de las promesas
Hoy termina el año…..pero la vida sigue.
La verdad es que el 31 de Diciembre no es más que una referencia en el calendario.
Cada día, cada minuto, cada segundo, termina y comienza un ciclo vital para los seres humanos, que concluye con la muerte.
Es decir, todos los días es año nuevo y todos los días es año viejo.
Cada instante en la vida, es Alfa y Omega, es principio y fin en nuestra vida, que por antonomasia se le llama existencia.
Pienso, luego existo, decía el filósofo René Descartes, no es el tiempo, ni la edad, es la capacidad de pensar la que afirma nuestra existencia; alguien que no piensa, solo es, pero no existe.
Solo que lejos de las reflexiones filosofales, el hombre es un ente creativo, un ser de emociones y sentimientos, que a lo largo de su existencia ha ido acumulando conocimientos y costumbres.
Hemos sido capaces de remontar atavismos que parecían infranqueables y hoy, después de millones de años, somos creadores del tiempo medido, para darle un sentido cronológico a la vida.
El Año Nuevo es arcón donde se guardan las promesas sobre nuestra conducta futura, depósito que a veces se guarda con llave para no abrirlo jamás.
Es el coctel de los abrazos y los buenos deseos para los demás, que nos hace sentir limpios y dulces por una noche, o por un momento.
Es también el reconfortante que necesitamos para darle al espíritu un poco de alimento y al alma un poco de paz.
Es el Año Nuevo en el brindis obligado, el pergeño de nuestros más profundos sentimientos de bondad, de afecto y propósitos que ya hicimos el año pasado.
Reimos, cantamos, cenamos y brindamos pues al fin y al cabo que es Año Nuevo, que caramba, no faltaba más.
Y es que en el fondo estamos conscientes de que al siguiente día todo seguirá igual, el trabajo, la familia, la escuela y los problemas a vencer.
Vivir el Año Nuevo es despojarse de cualquier actitud negativa, para ubicarse en el umbral de lo positivo, dejando que el alma se divierta y el espíritu se libere y se llene de felicidad.
Es, en la última campanada de las doce, levantar el ánimo, agradecer a Dios por sus bendiciones y pedirle que nos obsequie la gracia de su protección Divina.
P.D.- FELIZ AÑO NUEVO.














