El cumpleaños del perro | Una película de Lynne Ramsay
Impecable retrato minimalista de la maldad humana consigue Ramsay al desmenuzar la compleja novela de Lionel Shriver, narrada en forma epistolar, en un guion (paradójicamente) sin voz en off o en monólogo interior.
Más que laconismo Tenemos que hablar de Kevin emplea la complicidad del espectador para que el rompecabezas de la historia sea armado a la lógica del malvado Kevin, de allí que el suceso cuando la hermanita de aquel pierde el ojo no se vea.
















