El desarrollo de la ciencia es muy importante, en particular para países como el nuestro. Es el medio para comprender el cosmos y encontrar soluciones a los problemas que nos plantea el futuro de la humanidad. Para finalizar, quiero dejar un texto de Carl Sagan.
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En uno de sus libros más conocidos, Carl Sagan narra la siguiente anécdota: cierta ocasión en que tomó un taxi después de salir de un aeropuerto, el chofer lo reconoció y le preguntó si en verdad era el científico famoso que aparecía en televisión. Cuando le contestó que, en efecto, sí lo era, el taxista se puso feliz y le comentó que le haría unas preguntas sobre ciencia.
La decepción llegó pronto: el chofer comenzó a pedirle su opinión sobre los extraterrestres congelados por el Gobierno de los Estados Unidos, la comunicación con los muertos, las profecías de Nostradamus, la astrología, y otros temas populares. Sagan le contestaba a cada pregunta con argumentos científicos para demostrarle que todo eso no tenía ningún fundamento. Al llegar a su destino, el taxista estaba profundamente decepcionado, pensativo y algo molesto.
En realidad, ese taxista era un hombre que leía bastante y buscaba el conocimiento, pero había sido mal dirigido por un sistema educativo y unos medios de comunicación que no permitieron que la ciencia llegara a él. Tampoco le habían dicho que la ciencia le puede ofrecer temas mucho más interesantes que los que había leído.
La ciencia nos ofrece un camino para entender cómo funciona el universo, nuestro mundo, nuestro cuerpo, el reino animal y vegetal, entre muchos otros temas. Mediante un método basado en la observación, la experimentación, el análisis y la comprobación, enuncia leyes que nos explican los fenómenos.
Contrario a lo que se pueda pensar, ninguna teoría o ley científica es definitiva, siempre se están volviendo a comprobar hasta que, en algunos casos, resulta que no se cumple bajo ciertas condiciones. Un ejemplo son las leyes de Newton, las cuales funcionan perfectamente en las condiciones en que nos movemos día a día, pero a velocidades cercanas a la de la luz o en el mundo microscópico no es así, lo que llevó al desarrollo de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica.
La ciencia nos ofrece un sinfín de temas de investigación en todas las áreas: materiales, medicinas, transporte, genética, electrónica, vacunas, comunicaciones, internet, cuerpo humano, calentamiento global, entre otros. Algunos de ellos sumamente importantes para el futuro de la humanidad como puede ser la cura del cáncer, los viajes al espacio, la posibilidad de alargar la vida del ser humano, las tecnologías para disminuir la contaminación y el cambio climático.
Pensemos que ahora los tratamientos médicos curan enfermedades que hace siglos eran atribuidos a demonios (lamentablemente, en nuestro país muchas personas siguen pensado así). Sin embargo, la ciencia no es perfecta –y los científicos menos–, ha habido casos de mal uso de los descubrimientos científicos, pero siempre está corrigiéndose a sí misma.
Otro punto importante de la ciencia es el debate de las ideas: un científico debe presentar sus descubrimientos y defenderlos ante sus colegas, algunos de los cuales, apenas iniciada la presentación lanzan una descarga de cuestionamientos. Esto lo sabe cualquier profesionista que presenta su tesis de licenciatura, maestría o doctorado; todos ellos pasan por un proceso de formación en el que exponen su trabajo ante un comité de profesores que lo cuestionan fuertemente.
No existe un mejor camino para que un país salga adelante que el estímulo a la actividad científica. Parece un cliché muy gastado el mencionar que países como Alemania –que quedó devastada por la guerra– y Japón –al que le arrojaron dos bombas atómicas– salieron adelante impulsando la educación, la ciencia y la tecnología, pero es cierto.
A pesar del momento tan crítico que vivieron, ninguno de estos países se quedó estancado ni se dedicó a culpar a otros de sus males, sino que entendieron que a través del desarrollo científico y tecnológico podían lograr un mejor nivel de vida para sus ciudadanos. Un punto importante es que la ciencia cuesta dinero, el científico que desarrolla un gran descubrimiento en su laboratorio casero es ya imposible en esta época, y sólo aparece en las películas.
El impulso a la educación, la ciencia y la tecnología representa la oportunidad para que nuestro país avance y salga de los problemas que vive actualmente. Es un trabajo que tomará décadas y cuyos frutos se verán dentro de varias generaciones, por lo que es necesario continuar y aumentar estos apoyos.
La ciencia no se trata sólo de desarrollar una carrera como científico, es algo que podemos practicar todos: es una forma de pensar y de vivir, basada en la búsqueda continua de nuevos conocimientos, de maneras de contribuir al mejor desarrollo de la vida en nuestro planeta. Incluye como elemento principal el cuestionarse todo lo que leemos y lo que vemos. Es increíble cómo tantas personas aceptan una información como cierta sólo por el hecho de verla publicada en las redes sociales, sin hacerse las preguntas mínimas necesarias para comprobar su veracidad.
“Un ser extraterrestre recién llegado a la Tierra –si hiciera un examen de lo que presentamos principalmente a nuestros hijos en televisión, radio, cine, periódicos, revistas, cómics y muchos libros– podría llegar fácilmente a la conclusión de que queremos enseñarles asesinatos, violaciones, crueldad, superstición, credulidad y consumismo. Insistimos en ello y, a fuerza de repetición, por fin muchos de ellos quizás aprendan. ¿Qué tipo de sociedad podríamos crear si, en lugar de eso, les inculcáramos la ciencia y un soplo de esperanza?”.