El terremoto de 1985 es uno de los acontecimientos más inolvidables para la mayoría de los mexicanos. El sismo ocurrió a las 07:17 hora local el jueves 19 de septiembre, fue de 8.1 grados en la escala de Richter y aproximadamente duró más de dos minutos. Trepidatorio y oscilatorio. La zona centro de la Ciudad de México, el sur y el occidente las más afectadas. Ha sido el más fuerte terremoto de muerte en la historia de nuestro país.
Nunca se olvidará la incapacidad de reacción del Presidente de México en turno, que para guardar las apariencias ante el mundo dijo que todo estaba bajo control… Cuando la ciudadanía se percató de la magnitud de la tragedia surgió el heroísmo de un pueblo que en medio del dolor, la impotencia y la tragedia asumió la lección de que la naturaleza manda. Todos recordamos a Jacobo Zabludovsky al volante de su coche narrando con la voz entrecortada el dantesco panorama de una ciudad que parecía bombardeada por su desolación y el fuerte olor a muerte. Infinidad de personas heridas vagando entre las ruinas buscando a sus familiares.
De inmediato se organizo la sociedad con destreza creando albergues organizado equipos para proporcionar medicamentos, ropa y alimentos. Brigadas de todas las edades y estratos sociales se prestaron al rescate de heridos y muertos para prevenir las epidemias. Bomberos y rescatistas exponiendo sus vidas para localizar a los atrapados entre escombros. Médicos y enfermeras e infinidad de voluntarios con perros entrenados para olfatear en donde hubiera vida. La organización civil hizo lo que no pudo hacer el gobierno. De este triste evento surgió el “slogan” México unido jamás será vencido porque su gente resurge a pesar de la política voraz y la fuerza de la naturaleza.
A treinta y cuatro años de este dramático episodio que nos afectó a todos se organizan homenajes a víctimas, sobrevivientes y héroes anónimos. Plácido Domingo que sufrió la pérdida de cuatro familiares en Tlatelongo, dirigió la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México en la Plaza de las Tres Culturas al año siguiente del terremoto. Hoy en día se siguen haciendo exposiciones de fotografía, pintura, conferencias y conciertos se llevan a cabo para rememorar un hecho que entristeció y lastimó a todos los mexicanos, pero que ante aquel fenómeno natural apareció un verdadero concepto de “Sociedad Civil Mexicana” que nos enorgullece y nos renueve la fe y el amor a nuestra raza.