El dirigente priista, Enrique Padilla Sánchez, afirmó que el país no alcanzará justicia plena hasta conocer la verdad sobre el magnicidio del excandidato presidencial
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En una particular perspectiva, la conmemoración de la ceremonia del Grito de Independencia, efectuada la noche del 15 de septiembre en el Palacio Nacional, estuvo matizada por algunas acciones inusuales, no ocurridas en eventos similares; la más importante fue la persistencia en la arenga presidencial, donde se pronunciaron algunos nombres de mujeres que participaron en la guerra emancipatoria de España, esto permitió considerar la historicidad del acontecimiento ocurrido hace 215 años y que hoy es motivo de celebración en nuestro país, así como en otros lugares donde la mexicanidad se encuentra presente.
Considerando a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como la primera mujer que realiza la arenga desde el balcón del Palacio, ya se entiende que se quedará plasmado en la historia de México; además, los asistentes también guardarán para sí mismos el evento y que, seguramente, en la posteridad podrán compartirlo con otras generaciones del futuro; en este mismo sentido, se destacaron nombres cuya participación en la gesta independentista fue fundamental para lograr lo que hoy se vive.
El primer nombre fue el de Josefa Ortiz Téllez Girón, la corregidora, quien, en su momento, alertó a Miguel Hidalgo e Ignacio Allende sobre el descubrimiento de la conspiración, propiciándose el adelanto del movimiento armado del 16 de septiembre de 1810. Leona Vicario, considerada la primera periodista de México, quien, además, realizaba funciones de espía de los insurgentes, aportando recursos e información secret; se le considera como benemérita y madre de la Patria por su compromiso con la libertad y la lucha por los derechos de las mujeres. Gertrudis Bocanegra era mensajera, organizadora y estratega, fue detenida y condenada a muerte en 1817 por su apoyo a los rebeldes. Manuela Molina “la capitana”, en 1811 recibió el grado militar por parte de la Suprema Junta Nacional, primer gobierno insurgente de México; dirigió tropas insurgentes en batalla, combatió al lado de Morelos en la ocupación del Puerto de Acapulco el 13 de abril de 1813. Otra mujer, aunque no mencionada en el acto, fue Mariana Rodríguez del Toro, ella encabezó una importante conspiración en contra del virrey, organizaba reuniones disfrazadas de tertulias, siendo la forma de cómo se enteraba de las acciones de Miguel Hidalgo y los insurgentes.
Más allá de lo históricamente representado y del simbolismo usado al ser nombradas, se puede interpretar, en lo general, la manifestación sobre el importante papel de las mujeres en la vida política, económica y social, como un buen ejemplo, las mujeres tlaxcaltecas que elaboraron el vestido que portó la presidenta para dar el Grito de Independencia.
No se puede soslayar a quienes también fueron vitoreadas, las mujeres indígenas, las heroínas anónimas, a las y los migrantes, entre otros tantos; de cualquier manera, se logró, cuando menos así se interpretó el mensaje, la exaltación de las mujeres y su participación en el desarrollo de México.
Para finalizar la arenga, se hizo referencia a la libertad, igualdad, democracia, justicia, independencia y la soberanía, cualidades que tiene, se supone, México a partir del legado de independencia después de haber logrado la separación de los españoles.
Por la importancia que representa la lucha de independencia, como todos los años, la réplica de la ceremonia se llevó al cabo en todos los estados, municipios, colonias y en todos los lugares que tienen autoridades de gobierno, por supuesto Tlaxcala no fue la excepción, la gente, por tradición cultural, llegó desde temprana hora para ocupar un espacio desde donde se pudiera apreciar y escuchar la arenga por parte de la gobernadora; afortunadamente, después de las abundantes lluvias que provocaron afectaciones en las calles cercanas al zócalo, esta vez se pudo apreciar la ceremonia sin alteraciones del clima y la presencia de las personas, sobre todo de aquellos cuya obligación cívica los convierte en ciudadanos que tienen una pasión desbordada por la independencia nacional.
En adicional a la ceremonia cívica no podía faltar la comida de cada año, esta vez aunque los comerciantes fueron removidos de los lugares de costumbre, les fue posible vender los alimentos que tenían preparados para el consumo: las tostadas, los tamales, las quesadillas, pambazos, el café y hasta los tacos de canasta, en fin, todo aquello que siempre ha sido la comida de la independencia, por todo esto, al parecer, la convocatoria del Grito consiguió una copiosa concurrencia.
En contrasentido a todo lo que fue magnificado, hubo quienes no pudieron ser parte de las celebraciones, muchas son las razones, entre tantas, la violencia que se ha extendido por lugares que en otros tiempos mantenían un orden, tranquilidad y paz social, hoy en día hay quienes prefieren no salir de su casa por temor a que ocurra algún siniestro que ponga en riesgo la vida, prefiriendo quedarse en casa y ver, por la televisión, la ceremonia del Grito.
Entre todos los problemas que aquejan a mucha gente, pareciera que también se ha propiciado la falta de interés por participar, se ha perdido el nacionalismo y el fervor patrio, esta vez, como en otros años, pocos son los lugares donde se ondea la bandera de los mexicanos, lo que daba evidencia del profundo amor a la patria; desafortunadamente, esa identidad y pertenencia se ha cambiado por el miedo y la inseguridad, ojalá que en el tiempo que corre se pueda recuperar la tranquilidad de otros años y, en consecuencia, se retomen las formas de antaño, para recordar a todos aquellos que lucharon por la causa justa de la independencia.