Anatomía de lo social / Resultados
Una nación sin elecciones libres es una
nación sin voz, sin ojos y sin brazos.
Octavio Paz
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónDespués de haberse realizado las elecciones del Poder Judicial, las reacciones previas y consecuentes del proceso, por obviedad, no tienen coincidencia, aunque, desde una perspectiva particular, los resultados pueden evaluarse, o cuestionarse, desde tres posturas distintas, una institucional, en otro sentido desde la oposición y, al final, aquella surgida desde el pueblo, cada quien defendiendo lo que a su juicio corresponde. En independencia a cualquiera de las mencionadas, lo cierto es que estas elecciones se pueden considerar como un acontecimiento histórico, al romper con las añejas y anquilosadas formas anteriores, donde los nombramientos surgían desde el gobierno para, posteriormente, recibir el aval del Poder Legislativo.
Bajo esta premisa, las declaraciones surgidas desde el Instituto Nacional Electoral (INE) por parte de su consejera presidenta, definen los resultados de acuerdo con las votaciones, destacando, en primera instancia, los cómputos distritales para las nueve magistraturas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que hasta hace un par de días presentaban un avance del 91.7 %, además de establecer, de acuerdo con las votaciones, la presencia de cinco mujeres y cuatro hombres para ocupar los más altos cargos en el Poder Judicial.
En este mismo sentido, se dijo que será hasta el próximo 15 de este mes cuando se declare la validez de las elecciones, entregándose la constancia de mayoría, se asignarán las candidaturas que resultaron ganadoras, publicándose oficialmente los resultados, en los términos de los artículos 94 y 96 constitucionales.
Por otro lado, con la pretensión de evitar cualquier duda surgida por los procesos, desde la elección hasta la votación, aseguró que cada etapa está perfectamente observada, documentada, resguardada y supervisada, lo que garantiza y da certeza a los resultados, por lo tanto, no hay lugar para la desconfianza.
En un planteamiento muy rudimentario, en términos estadísticos, los resultados demuestran que la participación ciudadana no fue la esperada, pues solo se logró una participación del 13.0184 por ciento; además de registrarse, según el programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), un total de 10 millones 278 mil 938 votos nulos. Evidentemente, a pesar de la baja asistencia en las urnas, no se puede evitar que los contendientes ganadores tengan la constancia y nombramiento por haber alcanzado los votos suficientes para ello.
En contrasentido, las estadísticas le abonaron a la oportunidad, particularmente a los opositores del régimen, sobre el comportamiento de los ciudadanos por no haber acudido a las urnas, bajo el argumento que esa baja participación se debió, entre otras cosas, a la confusión e indecisión, al desconocer, en muchos casos, de quienés serían, mejor dicho, fueron, los candidatos, propiciando con ello los altos niveles de abstencionismo; al asegurar que el noventa por ciento de los votantes decidieron no votar, lo que no favorece en la legitimidad de los resultados.
Muy cuestionadas fueron algunas de las formas en que se llevaron a efecto las elecciones, sobre todo en aquellas donde se detectaron las posibles manipulaciones para votar, pues se dijo que algunas personas entregaban el famoso “acordeón” que los indujera a votar por alguna persona en específico, sin embargo, la posibilidad era muy limitada, pues se hubiera necesitado un importante número de hojas que “facilitaría” la identificación de las candidaturas, fueran federales y locales.
Entre esas diferencias electorales, así como de las declaraciones, según los particulares intereses, la opinión aparentemente más objetiva surgió de las algunos ciudadanos cuya disposición para sufragar fue manifiesta, pues llegaron muy puntuales a las casillas para el efecto, sin embargo, así se escuchó, la impuntualidad para la apertura de las casillas, la desorganización de los funcionarios, las formas de ubicar las urnas sin tener un espacio prudente para depositar las papeletas respecto a los niveles, es decir, federales (INE) y locales (ITE), propicio el reclamo de los puntuales asistentes.
Otro de los problemas que se hicieron notables, ya en el momento de elegir a los candidatos, fue, en primer lugar, la cantidad de boletas, aunque se entregaron clasificadas, el espacio en las casillas era muy reducido, ocasionando que se perdiera el supuesto orden para votar; muy cuestionado fue el tamaño de los formatos, lo que impidió el reconocimiento del nombre y cargo por quien se votaría, este aspecto se puede considerar como abstención, pues hubo quienes decidieron no votar y dejar espacios libres, sin colocar número alguno; además, el desconocimiento de algunos candidatos, y la elección solo se hizo al azar. Con todo esto y más, desafortunadamente, se propició que los porcentajes estimados no se alcanzaran, aunque, a pesar de todo, muy pronto se sabrá, con el nombramiento oficial, quiénes fueron los favorecidos por el pueblo.
Finalmente, a pesar de tantos cuestionamientos y críticas, este proceso inédito formará parte de la historia electoral de México, sentando las bases para las nuevas formas anunciadas en la procuración de justicia, sin corrupción ni privilegios, y sí con el compromiso de cumplirle al pueblo esos ofrecimientos de cambio; ojalá, así se espera, que todo sea para bien de todos aquellos que tengan la necesidad de acudir ante las autoridades que competan, si esto ocurre, quedará la satisfacción de haber sido parte de este nuevo paradigma judicial, que sea para bien de México.