A su llegada oficial a Tlaxcala, el 9 de agosto de 2023, Alberto Martín Perea Marrufo tuvo una clara encomienda como nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC): reforzar las acciones en la materia, generar confianza y proteger a la población, actuando bajo el estricto apego a los derechos humanos.
“Señor secretario: confío en que servirá a Tlaxcala con la misma entrega, profesionalismo y honradez que ha demostrado durante toda su trayectoria al servicio de la patria”, le dijo la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros en las instalaciones del C5i, donde el Capitán de Navío rindió protesta al cargo, con altas expectativas ante los desastrosos resultados de sus antecesores.
Este miércoles se cumplen 20 meses de que Perea Marrufo se convirtió en el séptimo responsable de la SSC en menos de tres años del sexenio lorenista (tres titulares y tres encargados de despacho), y el mal sabor de boca por el clamor ciudadano de contar con seguridad es prácticamente generalizado.
Coincidentemente, este día también se cumple un año de los fatídicos hechos ocurridos en la Sección Quinta de Xitototla, municipio de Zacatelco, donde la muerte de un taxista de la tercera edad identificado como Manuel N., fue el daño colateral de la huida de un grupo de maleantes dedicados al robo de autotransporte de carga que tenían su escondite en el ‘corazón del sur’.
El resto de la historia es ampliamente conocida no sólo porque fue noticia nacional e internacional, sino por las dudas que generó la brutal muerte de dos elementos policiacos de la SSC, uno de ellos adscrito al departamento de Investigación y, el otro, al área jurídica.
Dudas que, por cierto, no han sido aclaradas, pues si bien lo que hoy se recuerda es el linchamiento de los policías Rubén N. y Antonio N., además de la severa golpiza del oficial Agustín N., no se ha dicho más sobre qué hacían elementos que, al menos en los registros oficiales, nada tenían que ver con la labor operativa de la zona.
La ciudadanía tlaxcalteca lo desconoce, pero quien sí tiene pleno conocimiento es el secretario Perea Marrufo, que decidió sepultar esas dudas junto con los oficiales fallecidos, a los que despidieron en medio de honores.
A 12 meses de lo ocurrido es necesario que la sociedad sepa los detalles sobre lo sucedido en Xitototla y en ello serán clave las cuatro personas detenidas por la Fiscalía General de Justicia del Estado desde junio pasado para así desmenuzar los sucesos.
Si a lo anterior sumamos lo sucedido en los primeros siete días del presente mes de abril, donde ya van cinco intentos de linchamiento y uno consumado en San Miguel Xochitecatitla, Nativitas, estamos ante un manifiesto descontento social donde pesa más la ley del “ojo por ojo, diente por diente” que el Estado de derecho.
Primero, porque el “Protocolo de actuación policial para intentos de linchamiento del estado de Tlaxcala” no ha resultado suficiente en lo preventivo ni en las acciones inmediatas cuando se presente un suceso.
Y segundo, porque de poco han servido la firma de convenios y acuerdos con las autoridades municipales, si cuando deben coordinarse no lo hacen y cada autoridad o se quiere llevar las palmas por rescatar a una persona que pretenden linchar, o bien se lavan las manos cuando es demasiado tarde y sólo se dedican a repartir culpas.
Fuertes declaraciones y severas acusaciones se conocieron tras la renuncia de Julio César Hernández Mejía al Partido Acción Nacional, donde el apizaquense logró ocupar espacios como síndico, diputado local, alcalde de Apizaco, y delegado nacional, entre otros cargos.
La noticia no le cayó nada bien al dirigente estatal, Ángelo Gutiérrez Hernández, quien ni tardo ni perezoso, movió a sus amigos en redes sociales para desprestigiar a su otrora amigo íntimo.
Cómo estarán de fracturadas las cosas entre ambos políticos que sus propias esposas salieron a relucir en el pleito político. No es por nada, pero si ambos políticos se dicen muy “profesionales”, deberían arreglar sus diferencias en lo privado, en lo oscurito vaya, tal y como hicieron muchas de sus negociaciones y acuerdos, como ocurrió cuando -siendo ambos diputados- manipularon la reforma a la ley electoral para ampliar el periodo de alcaldes a cuatro años y ocho meses, o la aprobación de cuentas públicas a gobiernos claramente reprobados en el manejo de recursos públicos, por sólo citar un par de ejemplos.
“¿Son animalistas? ¿Quieren defender al toro bravo? Vengan al rancho, vengan a nuestras ganaderías y van a ver lo que es ecología y lo que es cuidar el ambiente, lo que es cuidar un animal, eso sí lo hacemos y mejor que nadie”, palabras del ganadero Antonio de Haro durante la caminata en defensa de las corridas de toros en Tlaxcala y México.
¿Cuál habrá sido el pecado de Juan Dolores Morales Pluma, dueño del hotel y restaurante ‘Xiadani’, para ser despedido del Fomtlax a escasos meses de asumir el cargo, asiento que ahora ocupa el exdirigente morenista Carlos Augusto Pérez Hernández?