Padres que enseñan a perder
“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las buenas intenciones.”
— Montesquieu
Una vez, un padre estaba con sus amigos cuando le preguntó a su hijo de diez años:
—Hijo, ¿cuánto son 15 más 15?
—50, papá —respondió el niño, convencido.
El padre sonrió, sacó dinero del bolsillo y se lo dio.
—¡Qué orgullo tenerte, hijo! Te felicito.
Los amigos, desconcertados, intervinieron:
—¿Cómo que lo premias si está mal?
—Porque antes decía 80 —respondió el padre—. Esto es progreso.
“Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.” Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.
“El mundo rompe a todos. Y algunos, con el tiempo, se vuelven fuertes justo en los lugares donde fueron rotos.”
— Ernest Hemingway, Adiós a las armas
Educar no es evitar la ruptura a toda costa, sino formar jóvenes capaces de repararse, de no rendirse jamás, inconformes ante lo posible, y de seguir y llegar con dignidad.
Eso también es amor.

















