Por supuesto, el presupuesto
Decía Winston Churchill, en un debate parlamentario en 1948:
El presupuesto no es solo una colección de cifras, sino un reflejo de la política y los valores de un gobierno.
Y tenía razón. Cada año, cuando discutimos el presupuesto, en realidad estamos decidiendo a quién se cuida, a quién se abandona y a quién se olvida. No es un trámite técnico: es una toma de postura moral.
La alimentación es el derecho básico de la dignidad.
El sistema de salud es el sostén de una nación justa.
Y el presupuesto es el instrumento con el que debemos proteger ambas cosas.
No vengo a repartir culpas. Vengo a recordar para qué estamos aquí: para que el Estado sirva a quienes más lo necesitan. En el Congreso alzaremos la voz por el campo, por la salud, por la comida en la mesa. Porque, por supuesto, hablamos del presupuesto.
Y porque sin justicia presupuestal, no hay justicia social.
