A las innegables crisis que enfrenta el estado sobre seguridad, los desaparecidos, las extorsiones, la educación, en la UAZ, financiera y municipal, por mencionar las más relevantes por su impacto social, también se agrega la crisis político electoral que más provocará tensiones en este año declarado del progreso por el gobernador David Monreal y que será una tremenda distracción entre funcionarios del gabinete, en los ayuntamientos, entre los legisladores, hasta en magistrados y jueces, que si no hay control o conducción con riendas firmes e institucionales desde el poder estatal, se corre el riesgo de entrar al 2027 con estabilidad y en medio de un desbarajuste electorero que puede ser dañino a la participación ciudadana y a la organización del proceso de sucesión gubernamental, legislativo y de ayuntamientos.
Con enfoque hacia la fuerza política hegemónica de Morena y de la cuarta transformación, fácilmente se advierten condiciones de confrontación, amenazas de rompimientos, dispersión de grupos y facciones y polarización interna que arrastra a los aliados de los Partidos del Trabajo y Verde Ecologista. Tiene razón el diputado federal zacatecano avecindado en Michoacán, Reginaldo Sandoval Flores, al señalar que en algunos sectores dogmáticos, que se pueden traducir como extremistas de izquierda y fanáticos del obradorismo,están afectados del germen de la soberbia y que al ostentarse suficientes y más potenciados, no ven necesarios a sus aliados.
Esta versión ya muy probada y que entre los Verdes Ecologistas también se las gastan, como así ocurre en San Luis Potosí, donde la tendencia gubernamental es favorecer con la candidatura a gobierno estatal a la esposa del Ejecutivo Estatal, Ricardo Gallardo Cardona, son testimonios muy velados que pueden ser el principio de un rompimiento de la coalición Morena, PT y PVEM, exitosa y de grandes resultados en la elección presidencial 2024. Contrariamente, el diputado federal Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, ha insistido en cuidar la alianza para consolidar las mayorías y garantizar la construcción del segundo piso de la transformación.
Frente a estos escenarios de riesgo, en Zacatecas el mandatario estatal que se supone es el líder morenista en el estado y en el horizonte nacional, Luisa Alcalde, la dirigente de Morena, ambos solo gesticulan sin atreverse a tomar decisiones y tomar en serio su responsabilidad para lograr unidad y cohesión internas. Dicen que la soberbia es mala consejera y así lo están viendo las militancias y simpatizantes de la cuarta transformación, son varias y contrarias posiciones internas que atraviesan a los partidos aliados pero que solo atizan los odios.
Un superficial atisbo sobre Morena y aliados, es para contemplar la fracturación interna, Saúl Monreal con amplia estructura organizacional insiste en participar en las mediciones de Morena; Ulises Mejía a diario machetea sus encuestas en las que adelanta; Verónica Díaz está empeñada en ser la sombra del gobernador en las jornadas por el estado; José Narro Céspedes, mantiene su postura antimonrealista; Alfonso Ramírez Cuéllar modera activismo; Geovanna Bañuelos está a diario en la cobertura informativa; Carlos Puente, ni sus luces, poco le interesa; Rodrigo Reyes Mugüerza, puede convocarlos a partir hoy la rosca de reyes y lo dejarán solo. Así andan.